
Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.

Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.

Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.

Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.

Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.

Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.

Un grupo de investigadores estadounidenses ha encontrado a 800 metros de profundidad, bajo el hielo antártico, un verdadero vergel de vida microbiana que sobrevive en un ecosistema de total ausencia de luz y a temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. El hallazgo tendrá implicaciones para la búsqueda de vida en ambientes extremos, tanto dentro como fuera de la Tierra.

Científicos de cuatro instituciones brasileñas anunciaron ayer el descubrimiento de una nueva especie de serpiente no venenosa y que tiene su hábitat en las sabanas de la región central del país. El nuevo ofidio ha sido bautizado como Atractus spinalis y pertenece a la familia de los dipsadidae, que está presente en varios países americanos y en algunas islas del Caribe.
La serpiente fue localizada e identificada por científicos de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Sao Paulo (USP), que desarrollaban estudios con investigadores del Centro Nacional de Pesquisa y Conservación de Reptiles y Anfibios (RAN-ICMBio), con apoyo de la Fundación Boticario de Protección de la Naturaleza.
El ejemplar hallado tiene una longitud de 30 centímetros, su piel es rojiza, con manchas de un suave color marrón, y por debajo tiene un tono amarillento. Fue encontrado debajo de unas piedras en la Serra do Espinhaço, una cadena montañosa que se extiende entre las sabanas de los estados de Minas Gerais y Bahía. La Atractus spinalis se suma a las 1.815 especies de reptiles y anfibios ya identificados en Brasil, aunque los científicos creen que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

Investigadores japoneses pueden haber encontrado el rastro de una población estelar hipotética conocida como población III, las primeras estrellas del universo. La teoría predecía que esta primera generación estelar estaría formada por estrellas gigantes, con masas cientos de veces la del Sol, que habrían colapsado en supernovas particularmente violentas.
Ahora un equipo de científicos liderados desde el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) informa en Science que una estrella en principio muy pobre en metales conocida como SDSS J0018-0939, probablemente fue enriquecida con elementos como el hierro por una supernova de este tipo, por lo que lleva la huella impresa de una población estelar III. Así lo revelan los datos recogidos del Sloan Digital Sky Survey de EE UU y el telescopio japonés Subaru.
En la imagen se muestra como las estrellas masivas y luminosas de primera generación del universo podrían formar un grupo o clúster. Entre ellas, las más masivas, con más de cien veces la masa del Sol, podrían explotar y expulsar material que incluiría elementos pesados, especialmente el hierro.

Un estudio descarta que las supernovas de tipo Ia, que se usan para medir distancias cósmicas, procedan de la explosión de una enana blanca alimentada por una estrella normal, sino de otra enana blanca compañera. El trabajo, liderado por el CSIC, se basa en la observación de la supernova 2014J, situada a 11,4 millones de años luz de la Tierra.

Hace unos 58.000 años las poblaciones neandertales que vivieron en el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), un yacimiento clave para el estudio de esta especie, dejaron miles de vestigios arqueológicos durante sus estancias. Así se ha constatado durante la campaña de excavación que se ha efectuado este mes y que finaliza el día 24, dirigida por el arqueólogo Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Los resultados obtenidos avalan la capacidad de organización que tenían aquellas comunidades prehistóricas.

La alta precisión de la datación de los restos procedentes de 40 yacimientos arqueológicos, situados en países como Rusia y España, señala que la desaparición de los neandertales de Europa tuvo lugar hace unos 40.000 años. Esto implicaría que neandertales y humanos modernos convivieron en estos territorios durante más de 2.000 años.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana Evolución Social (IPHES) y la Universidad Pompeu Fabra han analizado el ADN mitocondrial de fósiles de Homo sapiens de la cueva de El Mirador, en Atapuerca, de hace entre 4.760 y 4.200 años. Los resultados revelan que aquellos individuos tenían afinidades genéticas con los de Oriente Próximo y Alemania.
La Antártida nos ha deparado la sorpresa científica de la semana: bajo el hielo, los científicos han encontrado todo un vergel de vida microbiana. No ha sido la única esta semana: científicos brasileños han descrito esta nueva especie de serpiente en el centro del país.
Pero si hay algo que depare sorpresas es el universo. Investigadores japoneses han encontrado una posible huella de sus primeras estrellas. Además, científicos del CSIC han descubierto que las supernovas tipo ‘la’ proceden de la explosión de una enana blanca con una gemela.
De vuelta a la tierra, hemos sabido que los neandertales desaparecieron de Europa hace 40.000 años y que sus comunidades estaban perfectamente organizadas. Un poco más adelante en el tiempo, hemos conocido que los pobladores de Atapuerca de hace 4.500 años estaban emparentados con los de Oriente Próximo