
El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado un suceso astronómico poco frecuente: el paso de tres de las mayores lunas de Júpiter por delante de este planeta gigante gaseoso.
En la imagen se observa el tránsito de los satélites Io, Europa y Calisto, junto a la sombra que estos dos últimos proyectan sobre la superficie bandeada del planeta.
Estos satélites galileanos, llamados así por el científico Galileo Galilei que los descubrió en el siglo XVII, orbitan alrededor de Júpiter en periodos que oscilan entre 2 y 17 días. Es habitual verlos por separado y proyectar sombras sobre las nubes. Sin embargo, observar tres lunas pasando por la misma cara de Júpiter al mismo tiempo es muy raro. Solo ocurre una o dos veces cada década.

La nebulosa Trífida es famosa por sus tres lóbulos, que se ven bien en las fotografías ópticas en el rango visible, pero el telescopio de rastreo VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO) la ha captado en el rango infrarrojo, y aparece mucho más débil y con aspecto fantasmal. En este extracto del sondeo efectuado en las regiones centrales de la Vía Láctea, se muestra la famosa nebulosa a la derecha del centro.
Pero en la imagen aparecen otros muchos objetos. Algunos estaban ocultos hasta ahora, como las dos estrellas Cefeidas remarcadas con círculos. Se han descubierto recientemente, y son las primeras de este tipo localizadas al otro lado de la galaxia, cerca del plano central.

El año pasado los científicos del telescopio antártico BICEP2 anunciaron el descubrimiento de unos patrones de polarización en el cielo relacionados con las ondas gravitacionales primigenias del Big Bang. Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias, según un análisis conjunto de sus propios datos con otros facilitados por los telescopios del Keck Array –también en la Antártida– y, sobre todo, del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Esta imagen, que recuerda a los cielos que pintaba Van Gogh, muestra una zona del cielo austral captada por Planck en longitudes de onda submilimétricas y de microondas. La escala de colores representa la emisión de polvo, un componente en principio menor, pero crucial en el medio interestelar que impregna toda nuestra galaxia. Su textura y ondas indican la orientación del campo magnético galáctico. Este polvo interestelar y su luz polarizada es la explicación que parece estar detrás de los datos de BICEP2.
La emisión de polvo es más fuerte a lo largo del plano de la galaxia, en la parte superior de la imagen, pero no se puede despreciar en las otras regiones del cielo, como la rodeada por una línea blanca. Esta engloba la porción de cielo observada con los dos experimentos antárticos desde el Polo Sur.

Toda la península ibérica y las islas Baleares están inmersas desde ayer en la primera gran ola de frío desde hace tres inviernos. Pero las nevadas intensas, como la que está afectando sobre todo al norte peninsular y Baleares, no son tan comunes en el resto de la geografía española. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares en un futuro.

Diversos artículos científicos, publicados entre otros en Nature, databan hasta hace unos meses la desaparición de los neandertales (Homo neanderthalensis) en Europa en torno a 40.000 años. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos homínidos pudieron desaparecer antes de esa fecha en la península ibérica, en cronologías cercanas a los 45.000 años.

Un nuevo trabajo dirigido por José Javier Bravo-Cordero, investigador español en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, detalla cómo en los tumores mamarios, las células con niveles bajos de una proteína, la profilina1, aumentan su capacidad de producir metástasis e invadir otros tejidos.
En la imagen, células tumorales humanas de cáncer de mama teñidas para dos marcadores de invadopodio (cortactina en verde y Tks5 en rojo). Los invadopodia son las estructuras punteadas en el centro de la célula en color amarillo (debido a la presencia de las dos proteínas, cortactina y Tks5, en los invadopodia). / Valenzuela-Iglesias et al.

El desierto de la península colombiana de La Guajira, donde actualmente se encuentra la mina de carbón de El Cerrejón, fue hace 60 millones de años un bosque húmedo tropical en el que habitaron gigantes como la titanoboa, protagonista de una exposición presentada ayer en Bogotá.
La muestra Titanoboa, del bosque al desierto en 60 millones de años, organizada por el Instituto Alexander Von Humboldt, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Corporación Geológica Ares y el Instituto Smithsonian, muestra una réplica exacta de la serpiente que medía entre 14 y 17 metros de largo y podía llegar a pesar una tonelada.
La réplica de la boa gigante, elaborada a partir de vértebras fósiles de la "titanoboa cerrejonensis", encontrados en La Guajira, en el extremo norte de Colombia, y que es considerado uno de los 10 descubrimientos paleontológicos más importantes de la historia, se exhibe en el Jardín Botánico con motivo del 60 aniversario de esta institución.
El fósil fue encontrado en las minas de El Cerrejón por un equipo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, entre los que se encuentra el geólogo colombiano Carlos Jaramillo.
Esta semana el espacio nos ha regalado imágenes tan espectaculares como esta del Hubble que captado una rara triple conjunción de lunas en Júpiter o esta otra del VISTA, que ha descubierto dos estrellas variables detrás de la nebulosa Trífida. Sin salir del espacio, esta especie de obra de Van Gogh ha borrado las ondas gravitacionales de BICEP2 . Ahora el mismo equipo reconoce que no hay pruebas concluyentes sobre la existencia de esas ondas primigenias.
Lo que sí que ha existido esta semana en la península ibérica ha sido una excepcional ola de frío. Un equipo de investigadores ha analizado la nevada extrema que afectó en marzo de 2011 a la provincia de Madrid. Los resultados permitirán entender y predecir episodios similares.
En biomedicina, destacamos el trabajo de José Javier Bravo-Cordero, que ha revelado el papel crucial de un supresor de tumores en el cáncer de mama y en paleontología un estudio llega a la conclusión de que los neandertales desaparecieron antes de la península ibérica que del resto de Europa. Y para cerrar nos llega esta espectacular imagen de la reconstrucción de una titanoboa, que podía alcanzar hasta 13 metros de longitud.