Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha encontrado la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, la luna más grande de Júpiter. Este océano subterráneo podría tener más agua que toda la que hay en la superficie de la Tierra, según los cálculos de los científicos.
El descubrimiento se ha efectuado al observar el movimiento balanceado de los dos auroras del satélite, con las que se pudo determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo su superficie y que está afectando también a su campo magnético.
“Las auroras son controladas por el campo magnético, y si se observan de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético, con el que, a su vez, podemos obtener información sobre el interior de esta luna", señala el investigador Joachim Saur de la Universidad de Colonia (Alemania) participante en el estudio.
Los investigadores estiman que el océano tiene unos 100 kilómetros de espesor, diez veces más profundos que los océanos de la Tierra , y que está enterrado bajo una corteza helada de unos 150 kilómetros.
“Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra ", destaca John Grunsfeld, miembro del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Astrónomos de la universidad británica de Cambridge dieron a conocer este martes un estudio en el que identifican nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Se trata de la primera detección de este tipo de objetos desde que hace un decenio, en 2005 y 2006, se hallaron docenas de galaxias enanas del mismo tipo sobre el hemisferio norte terrestre. Los científicos han detectado en esta ocasión en el hemisferio sur, cerca de las Nubes de Magallanes, los nuevos cuerpos, miles de millones de veces más tenues y millones de veces más pequeños que la Vía Láctea.
La más cercana de las nueve galaxias enanas se encuentra en la región de la constelación de Retículo, a 97.000 millones de años luz de la Tierra –a medio camino hacia las Nubes de Magallanes–, mientras que la más lejana está más allá de 1,2 millones de años luz, en la constelación de Eridano.
Los investigadores han utilizado los datos obtenidos durante el primer año de funcionamiento del Observatorio de la Energía Oscura (DES), un proyecto de observación del cielo en el que participan instituciones de de Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido, Alemania, España y Suiza.
En la imagen, distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
El avión Solar Impulse II despegó ayer del aeropuerto de Al Batin, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, para dar la vuelta al mundo en 12 etapas sin combustible, propulsado únicamente por la energía solar. Con las luces del amanecer, el piloto suizo André Borscheberg tomó impulso a los mandos del prototipo –el segundo de su generación– y se despegó del suelo silenciosamente rumbo hacia la meta de su primera travesía, Mascate, capital del sultanato de Omán, donde aterrizó tras 12 horas de vuelo.
Junto al piloto, también toma parte en esta aventura Bertrand Piccard, con quien Borscheberg se turnará a los mandos de la nave. Dos centenares de personas en autobuses descubiertos se trasladaron hasta el lugar para ser testigos del comienzo de esta aventura solar, que pretende marcar un hito histórico: recorrer 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible sólido. Los invitados que presenciaron su partida tomaron posiciones a las 06.00 de la mañana, hora local, para poder contemplar en primera fila el despegue, que quedó registrado a las 7:12 horas (3:12 GMT).
Para la mayoría de los animales antárticos, acostumbrados a aguas que rozan la congelación, una temperatura de 10 ºC puede suponerles estrés. Salvo para el pulpo antártico Pareledone charcoti. Gracias una estrategia única, a través de una proteína presente en la sangre y que transporta el oxígeno, es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso de resistir a un aumento de temperatura.

Si te lo encontraras en una playa mientras te das un tranquilo baño seguramente pensarías que el Aegirocassis benmoulae será lo último que vas a ver en tu vida. Pero a pesar de su terrible aspecto esta extraña gamba gigante se alimentaba de plancton.
Además, está el pequeño detalle de que vivió hace 480 millones de años –durante el Cámbrico–, así que por su parte puedes nadar tranquilo. Vivió en el sureste de Marruecos, donde equipo de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Yale (EE UU) han encontrado un sorprendentemente bien conservado fósil de este animal perteneciente a la familia de los anomalocarídidos –textualmente, gamba extraña–, que alcanzó un tamaño de más de dos metros de longitud.
El Aegirocassis benmoulae es uno de los mayores atrópodos conocidos, por lo que su hallazgo también es importante porque revela los orígenes de las extremidades de los artrópodos modernos –animales invertebrados dotados de un esqueleto externo y apéndices articulados, como los arácnidos, los crustáceos o los miriápodos–.

La bolsa donde pasamos nueve meses antes de ver la luz es una gran desconocida para la ciencia. Cuando nace un bebé, normalmente, la placenta se desecha. Sin embargo, el órgano que ha sido el primer hogar del feto, y que probablemente marcará su salud para siempre, queda desaprovechado para la investigación médica.
Los científicos tienen muy claro que no todo es herencia genética. Los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, acechan ya desde la concepción. Incluso antes de que el padre y la madre hayan pensado siquiera en reproducirse, sus hábitos pueden afectar a su futura descendencia.
Conscientes de la cantidad de secretos que se pierden en nuestros primeros sacos vitales, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de los EE UU (NIH, por sus siglas en inglés) han conseguido que el Estado destine 41,5 millones de dólares al Proyecto Placenta Humana (HPP). La financiación, que se anunció el pasado 26 de febrero, se empleará para desarrollar, entre otros avances, tecnologías de monitorización de la placenta en tiempo real y test de detección de ADN fetal en sangre materna.
Esta semana cerramos con imágenes tan sorprendentes como la tomada por el telescopio de rastreo del VLT de la constelación austral de Ara (el Altar) y la del telescopio espacial Hubble de la NASA, la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de un océano de agua salada bajo la luna más grande de Júpiter.
Otros astrónomos de Cambridge, además, han anunciado el descubrimiento de nueve galaxias enanas, desconocidas hasta ahora, que orbitan alrededor de la Vía Láctea.
Hemos visto despegar al avión Solar Impulse II desde los Emiratos Árabes Unidos para dar la vuelta al mundo propulsado únicamente por la energía solar.
En el mar, unas investigaciones muestran cómo un pulpo antártico es capaz de soportar temperaturas bajo cero y otras señalan cómo el Aegirocassis benmoulae, una gamba gigante que vivió hace 480 millones de años.
De lectura obligada es este reportaje de Núria Jar, que nos muestra cómo influye la placenta en la que crecemos en nuestra vida.