La pérdida del hielo en el Ártico está cambiando la vida de las belugas, protagonistas de nuestro #Cienciaalobestia. Tras varias décadas de seguimiento, los científicos han probado que al menos una de sus poblaciones retrasa su migración hacia el sur más tarde de lo normal, con el riesgo de quedar bloqueadas.
El galardón del público del I Premio Revbela de Comunicación ha sido para un artículo sobre la gobernanza del Ártico y la situación de los pueblos indígenas que lo habitan publicado por la redactora de Sinc Eva Rodríguez Nieto. El premio principal del jurado ha recaído en Xavier Aldeko, corresponsal en África de La Vanguardia.
Infografía sobre las posibles consecuencias del deshielo del Ártico. / Efe
Por segundo año consecutivo el hielo del océano Ártico ha marcado un nuevo récord al reducir su expansión durante el invierno. Así lo confirman los científicos del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC) y de la NASA, que han recreado en un vídeo la evolución de esta masa helada desde septiembre de 2015 hasta marzo de 2016.
Es doctor en Física, profesor, divulgador y, en la actualidad, Jefe del Servicio de Geomagnetismo del Real Observatorio de la Armada. En total, ha pasado dos años de su vida en el Ártico y la Antártida, a bordo del buque de investigación oceanográfica Hespérides. Manuel Catalán Morollón (San Fernando, Cádiz, 1962) nos relata su experiencia como científico y militar en las regiones con el clima más extremo del planeta.
Parafraseando a un político gallego que decía “el país arde y nosotros discutimos de quién son las mangueras”, hoy se plantea la pregunta: ¿de quién es el Ártico? Ocho estados se dividen la soberanía de la cuenca ártica, un área de explotación de petróleo, gas y minerales. Los pueblos indígenas, castigados por las enfermedades y la violencia social, reclaman su gobernanza en la región del planeta más devastada por el cambio climático.
Medidas de seguridad de los buques establecidas en el Código Polar. / Organización Marítima Internacional
Bajas temperaturas, ausencia de luz en invierno y pocos nutrientes son las condiciones extremas a las que se enfrenta la compleja comunidad de virus que habita el Ártico. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han descrito por primera vez la composición genética de los virus presentes en lagos árticos y revelan que son diferentes de los encontrados en la Antártida.