La progresiva degradación de los suelos agrícolas es un importante problema medioambiental, por lo que es necesario buscar la sostenibilidad de los agroecosistemas.
Once años después de la ruptura de la mina de pirita de Aznalcóllar, en el norte del Parque Nacional de Doñana (Huelva), la contaminación derivada del vertido parece superada. Sin embargo, investigadores españoles han evaluado la calidad ambiental del entorno del Parque con cangrejos de río como bioindicadores. Esta metodología, pionera en el mundo, demuestra que los contaminantes procedentes de la agricultura intensiva que se desarrolla cerca del Parque son la principal amenaza en esta Reserva de la Biosfera y afectan ya a los arrozales de la Puebla del Río y del Matochal.
Arrozales de la Puebla del Río en la Isla Mayor del Guadalquivir. Foto: Juan López Barea
El investigador de la Universidad de Valladolid Jaime Goméz, que ha participado como ponente en las II Jornadas Iberoamericanas sobre agricultura de precisión y tecnologías de la información, apuesta por el uso de nuevas tecnologías para guiar a los tractores en su trabajo, tanto con los denominados sistemas de guiado de asistencia, como los sistemas de guiado autónomos, ya que suponen "un fuerte ahorro para el agricultor que no pierde abono, semillas si está sembrando ni su tiempo", aseguró en declaraciones a DiCYT.