La cápsula Orión, del programa Artemis II, ha amerizado en el Pacífico, frente a la costa de San Diego, exactamente la hora programada. De las 2 600 toneladas que despegaron de Cabo Cañaveral hace 10 días, solo han regresado unas 9,3. Proporcionalmente, es como si de una botella de vino entera solo hubiese vuelto el tapón.
A las 02:07 hora peninsular española, la agencia espacial estadounidense ha dado la bienvenida a los astronautas de Orión, la primera nave tripulada en viajar a la Luna en más de medio siglo. Esta misión servirá de precedente para la Artemis III, que despegará el año que viene y buscará construir una base en la Luna.
La misión permitió a los astronautas observar desde la órbita lunar una de las estructuras geológicas más enigmáticas del satélite. Las observaciones humanas directas aportan matices que no recogen las imágenes automáticas.
El origen de esa radiación espacial es variable: procede del espacio galáctico e intergaláctico, pero también de nuestro propio Sol –por su actividad nuclear y electromagnética– y de partículas atrapadas por el campo magnético terrestre, en los denominados cinturones de Van Allen.
Si todo sale según lo previsto, a partir de esta madrugada en España el mundo volverá a mirar al cielo con la expectación de una nueva etapa en la exploración espacial, en la que cuatro astronautas podrán contemplar en directo la cara oculta de la Luna, una experiencia reservada a muy pocos, aunque sin llegar a pisar su superficie.
Comienza la cuenta atrás de este ambicioso programa espacial que prevé viajar a la Luna y volver en poco menos de diez días. Las condiciones meteorológicas para el despegue son favorables, aunque la institución estadounidense advierte de vientos fuertes y nubosidad.
El administrador de la institución estadounidense, Jared Isaacman, ha anunciado un plan de tres fases para establecer una instalación duradera en el satélite natural a partir de 2028. Este proyecto, conocido como Ignition y en el que participa el español, desbancará al programa Apollo y costará al menos 20 000 millones de dólares.
Su destino es la Estación Espacial Internacional después de que los tripulantes de la Crew- 11 regresaran un mes antes de lo previsto. El ascenso se ha realizado sin problemas, tras retrasarse en dos ocasiones debido a condiciones meteorológicas adversas.
La agencia espacial estadounidense explicó que el ajuste del calendario responde a los estrictos criterios de seguridad que rigen los despegues tripulados, en un escenario en el que el comportamiento del clima sigue siendo determinante para autorizar la misión que viajará a la Estación Espacial Internacional.
La expedición, prevista para el verano de 2027, tendrá la primera tripulación exclusivamente femenina en la estación Flashline Mars de la isla de Devon, en el archipiélago canadiense.