Investigadores del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas de la Universitat de València y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han propuesto un cambio en la manera de llevar a cabo los estudios sobre la composición microbiana de muestras biológicas mediante secuenciación masiva. El artículo plantea que los datos masivos se tienen que integrar con criterios de cultivo microbiano innovadores, e interpretarse desde el punto de vista ecológico.
Dieta, medicación, sexo, edad y tiempo de tránsito en el intestino son las variables que más influyen en su flora, tal y como apunta uno de los mayores estudios realizados hasta el momento sobre estas poblaciones. Los hallazgos publicados en Science revelan asociaciones entre la composición de la flora intestinal y el consumo de cerveza o de chocolate negro, entre otros descubrimientos.
En los nacimientos por cesárea los niños no se exponen al microbioma vaginal de la madre, lo que se ha asociado con un mayor riesgo de padecer enfermedades inmunológicas y metabólicas. Un estudio piloto ha conseguido, por primera vez, transferir parcialmente estas bacterias limpiando a los recién nacidos con una gasa incubada en la vagina de las progenitoras una hora antes del nacimiento.
La neurobióloga californiana Elaine Hsiao durante su estancia en Barcelona. / Marta Palomo, Sinc
No ha cumplido treinta años y ya tiene su propio laboratorio en el Instituto de Tecnología de California. Elaine Hsiao estudia cómo las bacterias del intestino interaccionan con el cerebro y qué papel desempeñan en el desarrollo del autismo.
Desde el nacimiento, millones de bacterias empiezan a colonizar nuestro intestino. Desempeñan un papel fundamental para mantener la salud física pero, además, podrían tener mucho que decir en la personalidad. Modifican el estado emocional, influyen sobre la memoria, el estado de ansiedad e incluso serían clave a la hora de elegir compañía sexual, como apuntan estudios con animales. Sin ellas no seríamos quien somos.
El microbioma de cada persona viaja en su smartphone. Un estudio de la Universidad de Oregón (EE UU) analizó los microbios de los dedos pulgar e índice de 17 individuos y los comparó con los que había en las pantallas de sus teléfonos. Hallaron las bacterias más comunes en humanos: Estreptococos, Estafilococos y Corynebacterium con una coincidencia microbiana entre los usuarios y sus dispositivos del 82%.
Nature Genetics publica una investigación que ha desarrollado una nueva metodología capaz, por primera vez, de describir la flora dental en una población arqueológica. Con este hallazgo se abre la puerta a la aplicación de esta técnica para facilitar la comprensión de la historia evolutiva humana.