Junio y julio de 2019 han sido declarados los meses de junio y julio más cálidos del planeta desde que hay registros (1880) y la extensión de hielo marino fue la menor para un mes de junio y de julio desde que ésta se monitoriza por satélite (1979). El otoño astronómico, que comienza el día 23, será probablemente más cálido de lo habitual en la Península y Baleares, según un avance de la previsión estacional que ha presentado hoy la Agencia Estatal de Meteorología.
El Instituto de Ciencias del Mar ha publicado sus protocolos de prevención y actuación ante medusas en las playas españolas. Quitar los restos de medusa sin frotar y lavar con abundante agua salada son algunas de las recomendaciones básicas.
El calentamiento climático es un hecho y ya se refleja en la evolución de las temperaturas estivales en España. Sin embargo, en contra de lo previsto, no ha hecho aumentar la mortalidad atribuible al calor. El análisis de los datos entre 1980 y 2015 sugiere que la población española está mejor adaptada al calor en la actualidad que décadas atrás.
De los 16 veranos extremadamente secos identificados en la península ibérica en las tres últimas centurias, seis corresponden al siglo XXI, en concreto, los de los años 2003, 2005, 2007, 2012 y 2013, una frecuencia sin precedentes, según un nuevo estudio de la Universidad de Zaragoza que ha analizado el crecimiento radial de dos especies de árboles. El decenio con veranos más secos en este contexto es el que va de 2003 a 2013.
Una investigación desarrollada por el Grupo Aire de la Universidad de Extremadura revela el aumento de veranos calurosos con eventos de mayor duración y más intensidad con temperaturas superiores a 36 a 37 grados en esta comunidad autónoma, pero también con menos días con temperaturas suaves. El estudio estima además que los eventos calurosos, de entre 35 y 36 grados, aumentan más que las olas de calor –dos días consecutivos a más de 39 grados– en duración, intensidad y frecuencia.
Las medusas entorpecen cada año las vacaciones de miles de turistas que escogen playa y mar para sofocar las altas temperaturas veraniegas. Un investigador de la Universidad de Alicante advierte que, aunque a escala global no se ha producido un aumento de medusas en la costa mediterránea, sí se ha detectado que en algunas playas hay tendencias al alza, algunas con máximos puntuales, y otras con presencia elevada de medusas de manera sostenida.
La península ibérica está experimentando una deriva climática con un incremento de temperaturas, del que no están exentos los sistemas montañosos. Un equipo de científicos ha analizado series climáticas regionales del Pirineo central de 1910 a 2013 –los registros de clima más extensos hasta la fecha para esta zona– y concluye que desde 1970 el aumento de las temperaturas se ha acelerado sobre todo en primavera y verano.
Los modelos de cambio climático pronostican un descenso en las precipitaciones de la región mediterránea, lo que puede provocar que las lluvias de final de verano se retrasen, como está pasando. Un equipo de científicos españoles ha analizado cómo afecta este retraso de las precipitaciones a una especie de insectos coleópteros, los gorgojos. En los años con lluvias más tardías, los machos tuvieron más problemas que las hembras a la hora de emerger a la superficie, lo que podría reducir la diversidad genética de la población.