Una red neuronal común construye el sistema gramatical en diferentes idiomas. Un nuevo estudio muestra cómo el cerebro implementa la gramática como un cálculo reutilizable, o plantilla lingüística universal, en lugar de utilizar múltiples conjuntos de reglas específicos para cada idioma.
A menudo, los hablantes bilingües aplican erróneamente las reglas gramaticales de un idioma al hablar el otro. Por ejemplo, decir ‘I have 20’ (de la construcción en español ‘Tengo 20 años’) en lugar de ‘I am 20’ (forma correcta en inglés), cuando se les pregunta por su edad.
Algunos podrían preguntarse si estas fusiones lingüísticas son evidencia de distinciones neurológicas más profundas entre los idiomas. Si una persona habla inglés y español, por ejemplo, ¿existe un ‘motor gramatical’ que aprende y aplica las reglas del inglés y otro que aprende y aplica las reglas del español?
Un equipo de científicos de la Universidad de Nueva York ha analizado que, de hecho, el bilingüismo no se basa en sistemas gramaticales separados en el cerebro, sino en un sistema neuronal común que funciona en todos los idiomas.
“Nuestra investigación sugiere que el cerebro posee un único motor gramatical que sustenta todos los idiomas que hablamos, en lugar de motores separados para cada uno”, explica Esti Blanco-Elorrieta, profesora adjunta de psicología y neurociencia en la Universidad de Nueva York y autora principal del estudio, publicado en el Journal of Neuroscience.
Blanco-Elorrieta y Xuanyi Jessica Chen, estudiante de doctorado de la Universidad de Nueva York y primera autora del artículo, utilizaron magnetoencefalografía para registrar la actividad cerebral milisegundo a milisegundo mientras hablantes bilingües de español e inglés transformaban palabras en inglés y español a formas gramaticalmente correctas. Por ejemplo, los participantes escuchaban la forma singular de una palabra (‘boat’ [inglés] o ‘barco’ [español]) y se les pedía que dijeran la versión plural del término (‘boats’ o ‘barcos’).
Los investigadores también analizaron cómo respondían los participantes tanto a los cognados, es decir, palabras en diferentes idiomas que comparten un significado, ortografía y pronunciación similares debido a sus raíces lingüísticas comunes, como a las ‘pseudopalabras’ (palabras inventadas). Este método, que iba más allá de las palabras existentes en inglés y español, tenía como objetivo determinar si se aplican los mismos mecanismos neuronales cuando nuevas palabras entran en nuestro vocabulario.
Los hallazgos demostraron que el cerebro se basa en un mecanismo neuronal común para la gramática en diferentes idiomas, incluso cuando las palabras difieren en sonido o estructura. Además, este mismo sistema neuronal se aplicó también a palabras completamente nuevas (es decir, pseudopalabras), lo que sugiere que el cerebro implementa la gramática como un cálculo reutilizable, o plantilla lingüística universal, en lugar de utilizar múltiples conjuntos de reglas específicos para cada idioma.

Nuestros hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo nos comunicamos y aprendemos nuevas lenguas

“Los resultados proporcionan algunas de las evidencias neuronales más claras hasta la fecha de que los procesos gramaticales se comparten entre idiomas en hablantes bilingües”, afirma Blanco-Elorrieta. “En términos más generales, dado que el cerebro parece utilizar un sistema neuronal común para todos los idiomas, nuestros hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo nos comunicamos y aprendemos nuevas lenguas”.
Blanco-Elorrieta destaca a SINC que si bien el español y el inglés comparten estructuras oracionales similares, se observaron computaciones neurales compartidas a pesar de las diferencias sustanciales en vocabulario, estructura de los sonidos y muchos aspectos de la gramática. “Esto sugiere que el cerebro puede organizar el lenguaje en torno a operaciones gramaticales abstractas, en lugar de hacerlo alrededor de las características superficiales específicas de un idioma en particular”, explica la experta.
“Si eso es correcto, entonces esperaríamos que la misma maquinaria neural sustente un proceso gramatical a través de los idiomas siempre que ese proceso exista en ambos, incluso si las lenguas mismas parecen muy diferentes en la superficie. Por supuesto, esto sigue siendo una hipótesis que deberá ser probada directamente en pares de lenguas más distantes, como inglés-mandarín o inglés-árabe”, añade.
La investigadora también destaca que los participantes del estudio eran bilingües altamente competentes. Por ello, no es posible determinar a partir del presente estudio cuándo surge esta organización neural compartida.

El cerebro puede ser capaz de utilizar las mismas computaciones neurales subyacentes para realizar operaciones gramaticales similares a través de los idiomas

“Una posibilidad es que se desarrolle gradualmente a medida que aumenta la competencia y la segunda lengua se integra más con las redes lingüísticas existentes. Otra posibilidad es que el cerebro reclute los mismos mecanismos subyacentes desde las etapas más tempranas del aprendizaje.”
Para Blanco-Elorrieta, una de las implicaciones más emocionantes de los hallazgos es que el cerebro puede no necesitar una maquinaria gramatical completamente separada para cada idioma que habla un bilingüe. “En su lugar, puede ser capaz de utilizar las mismas computaciones neurales subyacentes para realizar operaciones gramaticales similares a través de los idiomas”, concluye.
Un estudio publicado en la misma revista ha descubierto otra curiosidad en el proceso de aprendizaje de idiomas: en la edad adulta, este proceso depende de sistemas cerebrales que van más allá de la red neuronal tradicional del lenguaje.
“El éxito en el aprendizaje estaba estrechamente relacionado con las redes implicadas en la atención y el control cognitivo. Estas redes pueden ayudar a los estudiantes a centrarse en la información útil, ajustar sus respuestas en función de la retroalimentación y construir nuevos conocimientos lingüísticos con el tiempo”, explica Gangyi Feng, coordinador del estudio, de la Universidad China de Hong Kong.
Los investigadores escanearon el cerebro de los participantes antes de las pruebas. Durante una semana, los participantes aprendieron un idioma artificial mediante diferentes tipos de tareas. La organización de las redes cerebrales antes del entrenamiento predijo tanto la eficacia como la rapidez del aprendizaje.
Este estudio podría contribuir en la identificación de condiciones neuronales que favorecen un aprendizaje más eficaz. A pesar de que el trabajo no implica necesariamente que la capacidad de aprender idiomas esté predeterminada, los resultados podrían ayudar a esclarecer por qué algunas personas se benefician más que otras de ciertos tipos de entrenamiento.
Referencias:
Chen, X. J. et al. "A Shared Neural Mechanism for Abstract Grammatical Computations Across Languages in Bilinguals". JNeurosci
Feng, G. et al. "Multinetwork Topology Underlying Individual Language Learning Success". JNeurosci