En medio de olas de calor extremas y temperaturas medias que no paran de crecer cada año por la crisis climática, el uso del aire acondicionado se está volviendo prácticamente imprescindible en muchos lugares. Sin embargo, también contribuye a su vez al calentamiento del planeta y su utilización no está al alcance de todo el mundo.
El aire acondicionado puede ser necesario en determinados momentos, especialmente durante episodios extremos o en espacios vulnerables. Sin embargo, convertirlo en la única solución tiene sus inconvenientes. No todos los colegios tienen la misma capacidad económica o técnica para instalar, usar y mantener estos sistemas.
Se destaca la importancia de medidas básicas, como mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y prestar especial atención a las personas mayores y otros colectivos vulnerables.
Un estudio con dos cohortes neerlandesas relaciona la temperatura ambiental en el primer trimestre con cambios en el crecimiento fetal temprano. A las 12 semanas, se observa una longitud cráneo‑caudal menor, con efectos que dependen del momento de exposición.
Las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria concluyen que entre 2015 y 2025 ha habido 27 564 muertes atribuibles al calor. El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un plan nacional de prevención contra el calor extremo que estará activo hasta octubre.
Un informe de la Organización Meteorológica Mundial señala que en 2025 las comunidades procedentes de estos países se vieron afectadas por graves episodios de calor, sequías, lluvias extremas, ciclones tropicales y el calentamiento de los océanos, lo que agudizó los riesgos a los que se someten los ecosistemas terrestres y marinos.
Las regiones con mayor inequidad económica muestran mayor vulnerabilidad al frío y al calor, mientras que las regiones con mayor PiB presentan mayor riesgo ante altas temperaturas.
La Organización Meteorológica Mundial confirma una intensificación sostenida del calentamiento global, con temperaturas cercanas al límite de 1,5 °C sobre niveles preindustriales y efectos cada vez más visibles en océanos, hielos y nivel del mar.
El incremento global de las temperaturas podría limitar la práctica de ejercicio de millones de adultos antes de mediados de siglo, con un impacto significativo en la mortalidad prematura y en las pérdidas de productividad.
Los árboles urbanos funcionan como infraestructuras ecológicas, ya que filtran contaminantes, reducen la temperatura mediante sombra y evapotranspiración, y regulan la escorrentía. De esta forma contribuyen a la salud y el confort de la población. Consciente de su valor, el Real Betis Balompié estrenó una camiseta hecha con pieles de naranja, uniendo fútbol y concienciación sobre el arbolado urbano.