Un equipo, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha reconstruido los cambios ambientales y climáticos que se produjeron en la Península Ibérica desde el Mioceno final hasta el Pleistoceno medio a través del esmalte dental de mamíferos herbívoros.
La misión Proba-V monitorizará la vegetación a escala global. / ESA
Un estudio con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) concluye que existen mecanismos estabilizadores que contribuyen a la resiliencia de la vegetación frente a cambios climáticos extremos, aunque también señala que no debe subestimarse la capacidad de tales eventos para provocar cambios dramáticos, especialmente si se vuelven más constantes.
El análisis de fragmentos de carbón vegetal recogidos en la Tierra de Pinares (al norte de la provincia de Segovia) demuestra la persistencia milenaria de un paisaje que hasta ahora se consideraba de origen artificial. Según la investigación, que se publica en la revista The Holocene, el pino resinero está presente en esta comarca desde hace unos 6.000 años.
Científicos españoles han liderado un estudio internacional publicado por Science donde se señala que preservar la biodiversidad de las plantas resulta crucial para mitigar los efectos del cambio climático y la desertificación en las zonas áridas. Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN, CSIC), la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad Politécnica de Madrid han participado en el proyecto.
Nuevos cambios en la temperatura global podrían provocar la reorganización de la vegetación de esta zona de la selva amazónica.
El cambio climático de hace 300.000 millones de años influyó en los bosques del este de los Andes, en la selva amazónica. Según un estudio internacional que se publica hoy en Science, la temperatura sería el principal modulador de esta vegetación.
Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) estudian la utilidad de la vegetación autóctona y sus dinámicas naturales para la recuperación de territorios con un elevado contenido de metales pesados. Utilizan la cuenca del Río Tinto como ejemplo fundamental para su estudio.
Científicos de la Universidad de Jaén (UJA) del grupo de investigación Ecología, Evolución y Conservación de la vegetación mediterránea, dirigidos por Julio Manuel Alcántara Gámez, han desarrollado una herramienta matemática que permite realizar un diagnóstico del estado de recuperación de la vegetación tras un incendio.
Eliminación anual de dióxido de carbono realizada por la vegetación.