Los datos del gran telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO), junto a otras observaciones antiguas, han revelado la existencia de la mayor estrella amarilla descubierta hasta el momento. Esta hipergigante, una de las diez estrellas más grandes conocidas, mide más de 1.300 veces el diámetro del Sol y tiene otra compañera casi junta.
Ilustración del gran océano de Europa y su gélida corteza, por la que puede ascender un criomagma. / NASA/JPL-Caltech
El agua, las sales y los gases disueltos en el gran océano que se supone hay bajo la gélida corteza de Europa pueden ascender hacia la superficie y generar las enigmáticas formaciones geológicas teñidas de rojo que se observan en este satélite de Júpiter. Así lo confirma el experimento que investigadoras del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) han efectuado en el laboratorio con agua, dióxido de carbono y sulfato de magnesio.
La península ibérica, vista desde la EEI. / ESA-NASA
Ilustración del satélite cartografiando la Vía Láctea / ESA–D. Ducros.
El satélite Gaia, considerado el GPS más preciso de la galaxia, está listo para cartografiar mil millones de estrellas y otros objetos estelares. El consorcio internacional DPAC –en el que participan científicos de la UNED– procesará la ingente cantidad de datos que envíe. La revista Astronomy & Astrophysics publica cómo funciona el cerebro de una de las unidades que conforman el DPAC, la CU8, encargada de extraer los parámetros físicos de las fuentes que observe Gaia.
El cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko retratado el pasado 28 de febrero. / ESA, ESO et al.