Aunque los oyentes no logran distinguir conscientemente el habla sintética de la humana, su actividad cerebral se adapta rápidamente para diferenciar ambos sonidos tras un breve entrenamiento, de apenas 12 minutos.
Tres estudios internacionales advierten de que los esfuerzos para aumentar el ejercicio entre la población apenas logran resultados. La falta de avances se agrava por profundas desigualdades sociales y de género que condicionan quién puede moverse más y quién queda atrás.