En tiempos de Jaume I, el Sol y la Luna regalaban el espectáculo mágico de los eclipses solares totales tan solo a las personas con más suerte. En 1239, el monarca fue testigo de un eclipse total de cinco minutos que, años después, mencionó en sus memorias.
Los días calurosos podrían sumar más de cuatro horas de temperaturas extremas a finales de siglo en un escenario de altas emisiones, según un estudio publicado en Nature Climate Change. El trabajo advierte además de que una parte de estos episodios quedaría fuera de las métricas habituales.