El pasado año, los mares del planeta acumularon un calor sin precedentes desde que comenzaron las mediciones modernas, un fenómeno que intensifica tormentas, altera patrones climáticos y amenaza la vida marina.
Un estudio de la Universidad Rockefeller, en EE UU, identifica el sistema neuronal que transforma señales sociales en movimientos coordinados del rostro. El trabajo muestra que distintas áreas cerebrales actúan de forma integrada, cada una con su propio ritmo, para generar gestos emocionales y voluntarios.