Un nuevo método de observación en el gigante gaseoso WASP-94A b logra ver más allá de sus nubes perennes para descubrir que sus mañanas están cubiertas por densas brumas de silicato de magnesio que se evaporan por completo al caer la tarde. Esto resuelve el enigma sobre estas atmósferas extremas.
Un estudio con ratones demuestra que los botes grandes prolongan las señales de dopamina en el cerebro, reducen las diferencias individuales y aceleran drásticamente la asimilación de tareas complejas.
La retirada abrupta de la financiación en cooperación internacional de USAID en 2025 provocó un aumento inmediato de enfrentamientos armados, disturbios y protestas en 870 regiones del continente, especialmente en aquellas con instituciones débiles.
El análisis de isótopos de helio en fuentes termales revela que la falla de Kafue ha logrado perforar la corteza terrestre hasta alcanzar el manto, lo que indica el posible nacimiento de un nuevo borde de placa.
El análisis genético del patógeno detectado en un paciente suizo confirma que se trata de una cepa estable, la de los Andes, similar a la que causó el brote de 2018 en Argentina. Por ahora se descartan mutaciones inusuales o híbridos virales.
Un nuevo análisis identifica las lagunas científicas que impiden anticipar con precisión cuándo, cuánto tiempo y con qué violencia despertará un volcán.
El descubrimiento del objeto 2002 XV93 sugiere que incluso los cuerpos pequeños del cinturón de Kuiper pueden retener capas gaseosas, alimentadas por criovulcanismo o impactos de cometas.
Un estudio realizado con casi 500 niños en Londres revela que la exposición a niveles elevados de polución en el primer trimestre reduce las habilidades lingüísticas a los 18 meses, con efectos aún más severos en bebés prematuros.
Al igual que sabemos cómo la lengua organiza los sabores básicos, un equipo de Harvard ha descubierto que el olfato sigue un orden espacial estricto en franjas, aunque con una complejidad varios órdenes de magnitud mayor que la del gusto.
Un estudio liderado por la Universidad de Cambridge revela que estos primates practican la geofagia de forma cultural para proteger su sistema digestivo de los azúcares y grasas de los alimentos que les proporcionan los turistas.