El estudio, publicado en la revista Science, demuestra que el exoplaneta GJ 436 b interactúa directamente con su estrella e induce en ella cambios cíclicos de actividad magnética.
El hallazgo cuestiona la idea de que el deterioro genético fuera una de las principales causas de su extinción y permite comprender mejor cómo vivieron y desaparecieron los neandertales tardíos.