Un equipo internacional de astrónomos ha identificado, gracias a observaciones combinadas del telescopio espacial James Webb y de varios observatorios terrestres, un exoplaneta con un océano global de magma y una atmósfera saturada de compuestos de azufre. Sus rasgos extremos revelan un tipo de mundo que no encaja en las categorías conocidas.
Científicos chinos han identificado una mutación genética presente en animales adaptados a vivir a gran altitud, como los yaks, que favorece la reparación de la mielina. El trabajo se ha probado en ratones y podría tener futuras aplicaciones frente a trastornos como la esclerosis múltiple o la parálisis cerebral.