Dos investigaciones publicadas en revistas del grupo The Lancet coinciden en que modificaciones mínimas en el estilo de vida pueden tener un impacto significativo en la salud y la longevidad. Una analiza el efecto de aumentar ligeramente la actividad física y reducir el tiempo sedentario; la otra, cómo pequeñas mejoras combinadas en sueño, dieta y ejercicio se traducen en más años de vida.
La presencia materna prolongada favorece las habilidades sociales de los potros y potencia la maduración del cerebro, según una nueva investigación. Además, hace que tengan mayores niveles de triglicéridos, pero menores de cortisol, la hormona del estrés.