Algunas poblaciones humanas usaban restos de animales para crear utensilios duraderos, como martillos blandos y yunques, durante el Paleolítico Medio en Europa Occidental. Un nuevo estudio sugiere que dichos elementos pudieron formar parte del conjunto de herramientas y participar en el desarrollo tecnológico de estos seres primitivos.
MitoCatch resuelve uno de los grandes retos del trasplante mitocondrial: dirigir estas estructuras energéticas a tipos celulares concretos. El estudio, liderado por la española Verónica Moreno, muestra resultados prometedores en células humanas, tejidos y modelos animales, y abre vías para tratar enfermedades relacionadas con alteraciones en el funcionamiento celular.