Un equipo de la Universidad Carlos III de Madrid y el Hospital Universitario Severo Ochoa ha desarrollado una metodología basada en inteligencia artificial que examina las ondas cerebrales nocturnas para identificar alteraciones tempranas del cerebro. La tecnología puede ser complementaria a los análisis de sangre para diagnosticar el alzhéimer en fases tempranas.
Investigadores del CNIC han desarrollado un método computacional que permite seguir los movimientos y cambios de forma del tejido cardíaco durante las primeras etapas del desarrollo embrionario. El modelo identifica varias regiones con patrones de deformación distintos, pero coordinados con precisión.