Un nuevo análisis de los restos óseos de la cueva de Liang Bua revela que el Homo floresiensis no poseía un comportamiento tan sofisticado como se creía, sino que se alimentaba de los restos de grandes presas abandonados por los reptiles.
La pasteurización de la leche elimina el virus y su consumo es seguro, pero un nuevo estudio ha ido más allá al mejorar la detección mediante cloruro de aluminio, un compuesto que permite la agregación de las partículas virales cuando hay grandes volúmenes de esta sustancia.