TECNOLOGÍAS: Ingeniería espacial

ADN pegado a un cohete sobrevive a un vuelo espacial

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Un equipo de investigadores suizos y alemanes ha colocado un plásmido de ADN en la superficie de un cohete para ver si sobrevivía durante un vuelo balístico suborbital. Los resultados revelan que el ADN soportó las altas temperaturas del lanzamiento, el duro viaje y la reentrada en la Tierra, donde muchas de las moléculas seguían manteniendo sus propiedades.

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SINC | | 26 noviembre 2014 20:00

<p>Plásmidos de ADN sujetos al exterior de un cohete pueden sobrevivir al lanzamiento y al vuelo espacial. / Adrian Mettauer</p>

Plásmidos de ADN sujetos al exterior de un cohete pueden sobrevivir al lanzamiento y al vuelo espacial. / Adrian Mettauer

Los plásmidos son moléculas de ADN extracromosómico que confieren ventajas a las células que los llevan, como resistencia a determinados antibióticos o producción de marcadores fluorescentes. Investigadores de la Universidad de Zúrich (Suiza), junto a colegas alemanes, han usado plásmidos con esas dos propiedades para confirmar que el ADN puede sobrevivir a vuelos suborbitales, aquellos que superan el límite de los 100 km de la atmósfera terrestre.

El experimento consistió  en colocar directamente esos plásmidos en diversos puntos de la superficie y algunos tornillos del cohete Texus-49, lanzado en marzo de 2011 desde un centro espacial en Kiruna, al norte de Suecia. La nave voló durante 780 segundos con una trayectoria balística, alcanzando una altitud máxima de 268 km.

El 35% del ADN recuperado mantenía su función biológica tras el duro viaje

A su regreso a la superficie terrestre, los investigadores pudieron recuperar ADN en todos los sitios del cohete donde lo habían puesto, consiguiendo un máximo del 53% en las ranuras de las cabezas de los tornillos.

Los resultados, que se publican esta semana en la revista de acceso abierto PLOS ONE, revelan que estas biomoléculas soportaron los 1.000 ºC que tenían los gases durante el lanzamiento, además de la hipervelocidad, los cambios bruscos de temperatura y otras duras condiciones del viaje.

Y, lo que es más importante, hasta el 35% del ADN recuperado mantenía su función biológica, es decir, su capacidad para conferir resistencia a los antibióticos en el caso de las bacterias o, en otras células, dirigir la expresión de un marcador fluorescente.

"Originalmente diseñamos este experimento como un demostrador tecnológico para probar la estabilidad de biomarcadores de plásmidos de ADN durante un vuelo espacial con reentrada, pero nunca esperábamos recuperar tanto ADN activo, funcional e intacto", destacan la doctora Cora Thiel y el profesor Oliver Ullrich, que han liderado la investigación.

ADN desde y hacia el espacio

Según los autores, estudios como el planteado permitirán analizar los efectos de las condiciones ambientales sobre el ADN durante viajes de ida y vuelta a través de la atmósfera, además de sugerir que cohetes como el empleado se pueden usar para simular la llegada de supuestos meteoritos cargados con material biológico a nuestro planeta.

Aunque los resultados también hacen pensar en el caso contrario, el viaje del ADN terrestre hacia el espacio, una cuestión inquietante: "Nuestros hallazgos nos dejaron un poco preocupados por la probabilidad de contaminación de las naves espaciales, rovers, landers y lugares de aterrizaje en otros planetas con el ADN de la Tierra”, advierten los científicos.

cohete

Los investigadores colocan las muestras de ADN en la superficie del cohete. / Adrian Mettauer

Zona geográfica: Europa
Fuente: SINC

Comentarios

  • Joaquin Felix Rodriguez Bassecourt |01. diciembre 2014 11:31:09

    Yo pienso que el desarrollo de un planeta debería ser visto como el que corresponde a un sistema termodinámico reversible, cuya función es la conservación de la energía termodinámica del planeta, por ello el sistema planetario desarrolla una corteza refractaria, que permite la conservación de la energía termodinámica del mismo.

    A su vez el desarrollo de la las masas hídricas, teniendo en cuenta el elevado calor especifico del hidrogeno, tendría como función la conservación y retención de la energía termodinámica por parte de las moléculas acuosas, ya fuera formando asociaciones moleculares hídricas de tipo mineral o masas acuosas o liquidas de carácter hídrico.

    Dentro de este mismo proceso el desarrollo primero de una biomasa génica molecular, debería verse como una forma aun mas desarrollada de los procesos absorción estructural de energía termodinámica, tendente a evitar que esta fuera radiada al espacio.

    Lo que convertiría el desarrollo de las biomasas tanto bioecológicas como socioculturales en procesos cuya principal función es la conservación de la energía termodinámica del sistema planetario, de forma que el propio proceso de desarrollo sociocultural evolutivo tendría como parámetro operativo el desarrollo optimizado de un sistema termodinámico reversible. De modo que el desarrollo sociocultural de la biomasa seria el proceso de optimización termodinámica del planeta, adaptándolo a su situación objetiva en el sistema estelar al que pertenece.

    La conciencia podría ser considerada como una parametrización holográfica de las leyes de conservación de le energía termodinámica del sistema planetario, así como todo el conjunto de elementos parametrizadores de la evolución bioecológica y físico química. Así podríamos considerar que todas las formas estructurales de la materia, serian al mismo tiempo que la expresión de leyes físicas de conservación una parametrización holográfica del conjunto de dichas leyes físicas de conservación, lo que determinaría lo optimización progresiva de los procesos de conservación de las energía, así como la evolución de los diferentes sistemas.

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