Cocodrilos de siete metros dominaban la cadena alimentaria en la Sudamérica del Mioceno

Hace más de diez millones de años, un enorme sistema lacustre cubría buena parte de Sudamérica y albergaba una fauna de dimensiones extraordinarias. Entre sus habitantes, un depredador de siete metros imponía su ley sobre un ecosistema poblado por grandes herbívoros y otros cazadores.

Reconstrucción de Purussaurus neivensis atacando a Pericotoxodon platignathus.
Reconstrucción de Purussaurus neivensis atacando a Pericotoxodon platignathus. / Miguel Hernandez

La Sudamérica del Mioceno era un lugar aterrador. Hace más de diez millones de años, un enorme lago cubría gran parte del continente y albergaba tortugas gigantes y crocodilianos.

En las orillas del lago cazaba una amplia variedad de depredadores, entre ellos anacondas, mamíferos con dientes de sable, ‘aves del terro’» no voladoras y sebécidos —parientes terrestres de los crocodilianos—.

Un estudio reciente, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology , demuestra que, en realidad, los crocodilianos constituían el grupo de depredadores más importante de este ecosistema.

Había tal cantidad de presas disponibles que los depredadores mamíferos no podrían habérselas comido todas

Oscar Wilson, investigador posdoctoral de la Universidad de Helsinki

“Había tal cantidad de presas disponibles que los depredadores mamíferos no podrían habérselas comido todas”, afirma Oscar Wilson, investigador posdoctoral de la Universidad de Helsinki.

“Nuestro nuevo estudio demuestra que, en particular, los crocodilianos eran los depredadores más importantes de la región, especialmente cuando se trataba de cazar presas de gran tamaño”, añade.

Los fósiles con pruebas de sus ataques

En las orillas del lago vivía una gran diversidad de herbívoros: perezosos terrestres gigantes, gliptodontes —parientes de los armadillos— y varios grupos de ungulados, como los astrapoterios (‘bestias relámpago’) y los toxodóntidos. Los ungulados de esta época podían pesar bastante más de una tonelada.

Pero los depredadores también eran gigantes. El mayor depredador de aquella época era un crocodiliano de siete metros de longitud y 1 800 kilogramos de peso, Purussaurus neivensis, pariente de los caimanes actuales. Situado en la cima de la cadena alimentaria, incluso podría haber influido en el tamaño de las poblaciones de herbívoros, según sugiere el nuevo estudio.

La frecuencia de las marcas probablemente producidas por Purussaurus sugiere que era un depredador importante en estos ecosistemas tropicales

Oscar Wilson

La investigación se basa en el análisis de fósiles conservados en colecciones de museos. Las marcas de mordeduras y de dientes dejadas por los depredadores en los fósiles de herbívoros constituyen la única evidencia directa de las interacciones entre especies. Los fósiles examinados tienen entre 10,5 y 16 millones de años de antigüedad.

“La frecuencia de las marcas probablemente producidas por Purussaurus sugiere que era un depredador importante en estos ecosistemas tropicales”, comenta Wilson.

Referencia:

Oscar E. Wilson “Physical evidence of crocodylian predation on ungulates in the Middle Miocene of Colombia”.  Journal of Vertebrate Paleontology 

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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