Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

En la antigüedad los tsunamis se percibían como un retorno al caos primigenio

En en mundo antiguo se creía que los tsunamis eran una transgresión catastrófica del límite impuesto por la divinidad entre la tierra y el mar. Se entendían como una ruptura de la relación de concordia entre ambos elementos y un retorno al caos primigenio, según un estudio de un investigador de la Universidad de Málaga.

Recreación artística de un tsunami. / Fotolia

Establecer los límites entre tierra y mar ha sido una preocupación desde siempre. Ya en el mundo antiguo, los habitantes del Mediterráneo se fijaron en los tsunamis, integrándolos en su visión del cosmos y generando respuestas religiosas destinadas a evitar que se repitieran.

El estudio de las representaciones culturales de los cataclismos en la antigüedad es el objetivo del proyecto de investigación del profesor de Manuel Álvarez, de la Universidad de Málaga, quien busca interpretar las claves simbólicas con las que se procesaban estos desastres naturales en el imaginario colectivo y las respuestas que se generaban ante la catástrofe.

En en mundo antiguo se creía que los tsunamis eran una transgresión catastrófica del límite impuesto por la divinidad entre tierra y mar

“Las gentes de aquella época percibían el tsunami como la transgresión de un límite cósmico, de la barrera simbólica impuesta por la divinidad entre la tierra y el mar durante la creación. Se entendía como una ruptura de la relación de concordia entre ambos elementos y, por tanto, como un retorno al caos primigenio”, explica el investigador, que para estudiar estas imágenes ha acudido a fuentes literarias antiguas e investigaciones recientes en el campo de la paleosismología, la geomorfología y la arqueología.

“Por una parte, he analizado la imagen de la relación entre tierra y mar en las cosmogonías y cosmologías en contextos culturales del Próximo Oriente antiguo, Grecia y Roma; y por otra, las representaciones concretas del tsunami en la tradición literaria antigua, catalogando todas las noticias sobre este tipo de eventos. Un caso paradigmático es el del tsunami del 365 d.C. que afectó a Alejandría y que relata, entre otros, el historiador Amiano Marcelino”, afirma.

Álvarez ha llevado su trabajo a un destino concreto. La antigua Cádiz -Gadir para sus fundadores fenicios y Gades para los romanos- y las comunidades del Golfo de Cádiz, zona que fue afectada al menos por dos eventos de oleaje extremo en época fenicia y altoimperial romana, en la segunda mitad del primer milenio a.C. y a mediados del siglo I d.C.

Reflejo en la religión

“Mi hipótesis es que el impacto de estos tsunamis en la población quedó reflejado en la gramática religiosa del santuario de Heracles-Melqart en Gades, un importante centro de culto, célebre en el mundo antiguo, del que no quedan restos estructurales, pero del que se conservan noticias y referencias en las fuentes literarias antiguas”, aclara el investigador.

El proyecto trata además de identificar los eventos de oleaje extremo que tuvieron lugar en el Golfo de Cádiz en la antigüedad

“Ciertos elementos del santuario pueden ponerse en relación con la cuestión del tsunami, con la lógica del mantenimiento de la concordia entre la tierra y el mar, y del fortalecimiento del límite divino impuesto al mar frente al riesgo de inundación”, continúa Álvarez, quien para este trabajo está revisando las tradiciones literarias en torno a la figura del dios fenicio Melqart, identificado con el Heracles griego y el Hércules romano, y sobre su santuario en Cádiz. Su investigación apunta que los eventos catastróficos de inundación marina potenciaron el carácter de esta divinidad como protectora frente a la amenaza del mar.

Contribuir a una mejor identificación de los eventos de oleaje extremo que tuvieron lugar en el Golfo de Cádiz en la antigüedad es otro de los objetivos de este proyecto de I+D+i. El investigador sostiene en este sentido que resulta necesario “afinar en la datación” del tsunami de gran intensidad que afectó a la costa suroeste de la Península Ibérica en el primer milenio a.C., fechado actualmente a finales del s. III a.C., y del que hay indicios que apuntan a que podría ser anterior. “El estudio de las fuentes históricas hace pensar que esta datación puede ser sometida a revisión”.

La investigación está financiada por el Ministerio de Economía, Industria y Cometitividad y cuenta con la colaboración de investigadores de la UMA, del Centro de Arqueología Subacuática del IAPH en Cádiz; del Istituto di Studi sul Mediterraneo Antico de Roma; de la Ohio State University; del CNRS francés y de la Universidad de Oxford.

Referencia bilbiográfica:

Manuel Álvarez et al. "The Tsunami in the Cultural Representations of the Ancient World: Gadir-Gades and the Gulf of Cádiz as a Case Study" (HAR2015-66011-P) 2017.

Fuente: Investigación UMA
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Alt de la imagen
Constatan la precisión en la construcción de las tumbas de las necrópolis de Qubbet el-Hawa de Asuán en Egipto

Miembros del grupo de Investigación Sistemas Fotogramétricos y Topométricos de la Universidad de Jaén han obtenido los modelos 3D de tres de las estructuras funerarias más espectaculares de esta necrópolis.

Alt de la imagen
Los humanos visitaron las pinturas paleolíticas de la cueva Ojo Guareña durante doce mil años

Desde hace 13.000 años hasta hace mil, varios grupos de humanos del Paleolítico a la Edad Media visitaron de forma reiterada y frecuente el arte rupestre de la Sala de las Pinturas de la cavidad de Ojo Guareña en Burgos, la cueva más grande de España. Así lo confirma un estudio que ha analizado y datado los pequeños fragmentos de carbón vegetal para hacer hogueras y pinturas en su interior.