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Fabrican hologramas con explosivos

Investigadores del Fraunhofer Institute for Chemical Technology ICT de Pfinztal, en Alemania, han empezando a implantar el uso de explosivos para imprimir hologramas en el acero. El método del “estampado explosivo” permite copiar los modelos con mucha mayor precisión, según sus creadores, alcanzando una resolución del rango de nanómetros.

“Nadie creía que tal cosa fuera posible”, se entusiasma el jefe de proyecto ICT, Günter Helferich. Con la ayuda de una hoja explosiva, y en las dosis adecuadas, casi todas las estructuras, sean de madera, cuero, textiles o arena, pueden imprimirse en el metal de un modo preciso, rápido y con perfecto detalle. Los científicos ya han comenzado a trabajar con socios industriales para crear herramientas de acero con estructuras holográficas, como un ‘sello’ que se puede aplicar a partes plásticas. El reto es tremendo: las estructuras que tienen que imprimirse en acero son tan diminutas que ni si quiera pueden discernirse bajo un telescopio óptico.
Los expertos del nuevo sistema han optimizado el método para la agudeza deseada de la imagen mediante numerosos experimentos. La ventaja de esta técnica sobre el electro- estampado tradicional es que no produce una pieza de níquel blando que rápidamente se borra, sino un sello duro de acero. El acero tratado de esta manera también se demanda en la industria del plástico: muchas partes plásticas están diseñadas para tener un aspecto decorativo y atractivo, particularmente si se sitúan en entornos elegantes.
Los hologramas se utilizan en billetes, tarjetas bancarias y entradas de conciertos. Las imágenes de colores e interferencias iridiscentes protegen los billetes de banco y los documentos contra la falsificación. Se requiere una gran cantidad de esfuerzo para producirlos y son casi imposibles de copiar. Esto es debido a que la imagen se crea no sólo con la interacción de diferentes colores y contrastes sino también por la estructura de la superficie, pudiendo verificarse diferentes imágenes dependiendo de la dirección desde la cual la luz brille. Los hologramas se producen normalmente con la ayuda de rayos láser, empezando por crear un prototipo desde un material fotosensible como el “Fotoresist”. No obstante, esta muestra es demasiado floja para ser capaz de actuar como una herramienta de grabado o molde de inyección para hologramas. Consecuentemente, el patrón de la filigrana en relieve se copia sobre un material más duro como el níquel por medio de electro-estampado. Montado en un rodillo, esta lámina de níquel transfiere el holograma a una película de plástico del tipo que se ve en las tarjetas bancarias y los tickets de los conciertos.
A las pesadas tareas que llevaban a cabo hasta ahora la gente que maneja explosivos, como demoler viejos edificios, o desencadenar una avalancha, se suma ahora la labor más delicada de estampar hologramas en el acero.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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