Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

La mayoría de los vinos de mesa posee concentraciones peligrosas de metales pesados

En muchos de los vinos comercializados existen niveles potencialmente peligrosos de iones metálicos. Un reciente estudio revela la existencia de trazas de metales en vinos procedentes de dieciséis países diferentes. El análisis, publicado en la revista Chemistry Central, muestra que sólo los vinos de Argentina, Brasil e Italia no suponen un riesgo para la salud como consecuencia de estos iones metálicos.

Foto: Michele Ferreti.

La investigación, realizada por Declan Naughton y Andrea Petróczi de la Universidad Kingston de Londres (Reino Unido), trata de evaluar los riesgos potenciales para la salud asociados a la exposición a largo plazo a contaminantes ambientales. Para calcular estos niveles, se utilizó el índice de riesgo objetivo (THQ por sus siglas en inglés), un indicador que combina variables como la frecuencia de exposición, la cantidad ingerida, la concentración de metales o el peso corporal.

Según Naughton, “el THQ incorpora la absorción máxima de iones metálicos ingeridos en el vino y las exposiciones de por vida. Por el contrario, no tiene en cuenta las dosis en bolo (por ejemplo, un consumo excesivo de alcohol ocasional), los efectos cruzados con otras toxinas potenciales, o el efecto en los ancianos o aquellas personas con un trastorno clínico”.

Los autores descubrieron que los valores THQ para la mayoría de los vinos estaban bastante por encima del valor 1,0 (considerado como no peligroso). Los valores máximos potenciales habituales de THQ oscilaban entre 50 y 200, alcanzando los vinos húngaros y eslovacos valores de 300. Así, los valores THQ para los vinos tintos y blancos estudiados eran altos (oscilando desde 30 hasta 80 tomando como referencia un vaso de 250 ml por día).

“Estos valores son preocupantes ya que están por encima del valor saludable de THQ. Una ingesta excesiva de iones metálicos está asociada a procesos patológicos como la enfermedad de Parkinson. Además de problemas neurológicos, se cree que estos iones intensifican el daño oxidativo, un componente clave de la enfermedad inflamatoria crónica, la cual supuestamente es un desencadenante de procesos cancerígenos” señaló Naughton.

Estos resultados cuestionan una creencia popular sobre las propiedades saludables del vino tinto según la cual el efecto protector del consumo diario de vino tinto frente al infarto está asociado a los niveles de ‘antioxidantes’.

El hallazgo de iones metálicos peligrosos pro-oxidantes plantea un gran interrogante sobre estos supuestos beneficios protectores. Así, los autores recomiendan que “se indiquen en las etiquetas de los vinos los niveles de iones metálicos y que durante la producción del vino se incluyan etapas adicionales para eliminar los iones metálicos más peligrosos”.

----------------------

Referencia bibliográfica:

Declan P. Naughton, Andrea Petroczi. “Heavy metal ions in wines: meta-analysis of target hazard quotients reveals health risks”. Chemistry Central Journal

Fuente: BioMed Central
Derechos: Creative Commons

Solo para medios:

Si eres periodista y quieres el contacto con los investigadores, regístrate en SINC como periodista.

Artículos relacionados
Primeras imágenes moleculares de un receptor olfativo en funcionamiento

Investigadores de la Universidad de Rockefeller (EE UU) han descrito el complejo mecanismo que utilizan los receptores olfatorios para detectar las moléculas odoríferas, y por primera vez ofrecen imágenes, obtenidas con microscopía crioelectrónica, de su estructura funcionando. Estos receptores son ‘promiscuos’, se pueden unir a un gran número de moléculas diferentes.

Formulan un modelo que calcula el límite de los enlaces químicos

Científicos españoles han propuesto un modelo con la distancia mínima y máxima que aguantan dos átomos sin romperse, lo que facilitará la síntesis de nuevos compuestos, como fármacos o materiales, en los laboratorios.