Algunas poblaciones humanas usaban restos de animales para crear utensilios duraderos, como martillos blandos y yunques, durante el Paleolítico Medio en Europa Occidental. Un nuevo estudio sugiere que dichos elementos pudieron formar parte del conjunto de herramientas y participar en el desarrollo tecnológico de estos seres primitivos.
Los neandertales procedentes de España y Francia empleaban dientes de rinoceronte y restos de otros animales para confeccionar herramientas duraderas, según expone una investigación publicada en The Journal Human Evolution.
De forma general, el uso de estos materiales se debía a su resistente composición y versatilidad. Los investigadores del Museo Nacional de Historia Natural de Francia sugieren que podían emplearse en la fabricación de martillos blandos y yunques.
Dado el tipo de marcas identificadas en los registros óseos, las hipótesis apuntan a que su uso se relacionaba con la confección de herramientas de percusión directa, es decir instrumentos diseñados para aplicar fuerza manual con el fin de romper, clavar y deformar otros materiales duros como las rocas.
Asimismo, los expertos añaden que estos registros podían haber sido utilizados como materia prima para producir grandes lascas de esmalte y dentina, aunque en sus experimentos observaron que los dientes de rinocerontes no eran óptimos para la producción de este tipo de materiales.
Para saberlo, emplearon un enfoque multidisciplinar que combinó análisis tafonómicos (que estudia los procesos de fosilización) y técnicas de imagen microscópica para analizar varios registros dentales procedentes de distintas colecciones arqueológicas.
Las marcas identificadas en 281 dientes de los yacimientos de El Castillo (España) y Pech-de-l’Aze II (Francia) presentaron fracturas de desprendimiento de esmalte en su superficie, lo que sugirió que estos materiales formaron parte del conjunto de herramientas de los neandertales y en el desarrollo de su tecnología.
Además, observaron que las marcas se encontraban en dientes con un desgaste avanzado, por lo que creen que estos grupos primitivos podrían haberse centrado en rinocerontes de mayor edad porque eran presas más sencillas y su morfología dental era más plana y versátil para fabricar herramientas cómodas.
Por otro lado, el análisis de microdesgaste dental en los registros de El Castillo y Pech-de-l’Azé II descarta que las marcas se produjeran durante la vida de los animales y confirma que ocurrieron después de su muerte.
La acumulación de muchos registros óseos de este tipo sugiere que los neandertales podrían haberlos acumulado para el diseño de nuevas herramientas debido a la mala calidad de las materias primas de la zona –caliza y basalto– y a su difícil acceso al estar en entornos boscosos.
Concretamente, el esmalte es el componente más duro de los mamíferos, con una composición química que incluye un 97 % de hidroxiapatita, 1 % de colágeno y alrededor de un 2 % de agua. Su estructura presenta propiedades mecánicas muy versátiles y resistentes a las fracturas, además de poder soportar grandes fuerzas y actividades de percusión.
Las estructura del esmalte de los dientes de rinoceronte es, además, muy resistente a los choques, lo que pudo haber sido un incentivo para que estos grupos humanos la utilizaran como materia prima, según indican los expertos.
Los resultados resaltan el potencial de los dientes de rinoceronte como herramientas versátiles durante el Paleolítico Medio en Europa Occidental y contribuyen a la comprensión de las estrategias de subsistencia adaptativas y la cultura material de los neandertales.
Referencia:
San - Royo, A. et al. Elucidating the use of rhinoceros teeth by Neanderthals: Between experiments and the fossil record. The Journal Human Evolution 2026.