Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Reconstruyen la historia de una fragata otomana hundida en Japón

Una investigadora de la Universidad de Alicante dirige un proyecto de arqueología subacuática que ha recuperado, catalogado y fotografiado más de 8.000 piezas de la fragata turca Ertuğrul, hundida en Japón en 1890 a su regreso de una misión diplomática. Entre el material encontrado, hay piezas de porcelana japonesa, frascos de perfume, restos de instrumentos musicales y utensilios domésticos.

Trabajos de recuperación de los restos del naufragio de la fragata Ertuğrul. / Berta Mª Lledó / UA

Berta Mª Lledó, investigadora de la Universidad de Alicante (UA), está al frente de un proyecto de arqueología subacuática contemporánea sobre un barco perteneciente al imperio otomano que se hundió en Japón a finales del XIX.

Lledó es la directora del área de arqueología del proyecto junto a un equipo internacional de investigadores del Instituto de Arqueología Náutica (INA), la mayor organización del mundo dedicada al estudio de la interacción del hombre con el mar.

La fragata Ertuğrul pertenecía a la marina otomana bajo el Sultán Abdul Hamid II y fue construida en Estambul en 1858, con una estructura combinada de madera y hierro y tres palos, a la que se dotó de un motor de vapor en 1864 en Portsmouth (Reino Unido).

El 14 de julio de 1889 partió hacia Japón en una misión diplomática con la que se pretendía estrechar los lazos entre ambas naciones. La fragata se hundió el 16 de septiembre de 1890, tras completar su misión con éxito solo dos días después de iniciar su regreso desde Japón a Turquía. De sus 609 tripulantes solo pudieron salvarse 69. Aunque el gobierno japonés realizó un rescate, una gran cantidad de materiales decorativos y personales quedaron a 15 metros de profundidad en las rocas Funagora.

Se han recuperado, catalogado y fotografiado más de 8.000 piezas

El proyecto arqueológico incluye trabajos de prospección en 2007 y excavaciones entre 2008-2010 y 2015, que han recuperado, catalogado y fotografiado más de 8.000 piezas, tanto en el Ertuğrul Research Center en Kushimoto (Japón), como en el Laboratorio de Conservación de Nixon Griffis, situado en el centro de investigación del INA en Bodrum (Turquía) y especializado en materiales provenientes de yacimientos marinos.

Análisis integral

Entre el material encontrado, hay desde balas y clavos hasta piezas japonesas de porcelana, que iban embaladas como regalos. También frascos de perfume, restos de instrumentos musicales y utensilios domésticos.

El trabajo realizado por Berta Lledó traza un análisis integral del naufragio y sus restos como un testimonio de la historia contemporánea pero también como un ejemplo singular de la construcción de una memoria común que ha construido un lazo de amistad y de colaboración entre las dos naciones con exposiciones, memoriales y divulgación histórica. Constituye un ejemplo de la investigación internacional y puntera en arqueología reciente, señala la UA.

El hundimiento del barco otomano frente a las costas de Japón incluso se llevó a la gran pantalla en 2015 con la película Ertugrul 1890.

Fuente: Universidad de Alicante
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Una lámina de plomo con inscripciones íberas hallada en un antiguo poblado de Valencia

Muchas de las hojas de plomo con textos ibéricos proceden de expolios, pero investigadores de las universidades de Valencia y Barcelona han examinado una localizada en la excavación reglada del Pico de los Ajos (Yátova). Aunque la lengua íbera sigue sin poder traducirse, en este caso se ha podido identificar con bastante seguridad el nombre del autor del escrito o quien lo encargó: Tořaibeleś.

Los mil y un olores del cuerpo humano

“Cada persona tiene un olor único que se desprende de su piel, sobre el que no actúa ni la limpieza ni el perfume y que media en su vínculo con los demás. El olor corporal (...) nos individualiza como las huellas digitales”. Publicamos un extracto del libro Odorama: Historia Cultural del Olor (Taurus), escrito por el periodista de ciencia Federico Kukso.