Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Sequías y lluvia torrenciales originaron el yacimiento de Somosaguas

Devastadoras sequías y lluvias torrenciales que generaron enérgicas corrientes de sedimentos son las responsables de que hoy en Somosaguas (Madrid) exista un yacimiento paleontológico. Un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha averiguado cómo se formó la zona norte del depósito de fósiles, del que los paleontólogos ya han extraído alrededor de 6.600 restos de mamíferos como rinocerontes, caballos o ciervos primitivos.

Excavaciones en el yacimiento de Somosaguas en la campaña de 2016. / Soledad Domingo.

Hace catorce millones de años, lo que hoy es el yacimiento de Somosaguas (Madrid) presentaba un clima tropical semiárido, similar al que podemos encontrar actualmente en el Parque de Amboseli, en Kenia. En esta especie de sabana las sequías eran frecuentes y se cree que fueron las culpables de la muerte de numerosos animales, entre los que destacan parientes lejanos de los elefantes, rinocerontes y caballos primitivos.

Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de otras instituciones han averiguado cómo se formó este yacimiento, en concreto, su parte norte, de la que los científicos han extraído alrededor de 6.600 restos de diez especies de mamíferos diferentes.

Los restos óseos sufrieron fragmentación, abrasión y meteorización, al quedar expuestos a los rayos solares y a los cambios de humedad y temperatura

“La acumulación de fósiles que observamos hoy en el yacimiento se produjo a partir de sucesivos flujos de derrubios, corrientes de sedimentos en masa de gran energía que viajan ladera abajo y que pueden estar producidas por diferentes causas como lluvias torrenciales, deshielo o rotura de presas. Estos yacimientos no son frecuentes en el registro fósil”, explica Soledad Domingo, investigadora del departamento de Paleontología de la UCM.

“Después de un estudio exhaustivo de la literatura que hay publicada solo hemos encontrado cinco yacimientos del Cenozoico en este tipo de medio sedimentario y solo dos de ellos, el turco Paşalar y Somosaguas-Norte, son previos al Pleistoceno”, añade Domingo quien, junto a David Martín-Perea, ha liderado el trabajo, publicado en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.

El estudio de los fósiles recogidos entre 1998 y 2014 apunta a que, tras la muerte de los animales como consecuencia de la escasez de precipitaciones, los cadáveres quedaron expuestos un tiempo lo suficientemente largo como para que los tejidos blandos desaparecieran por completo y los huesos se desplazaran de sus articulaciones.

Esos restos óseos sufrieron fragmentación, abrasión –probablemente por pisoteo– y meteorización, al quedar expuestos a los rayos solares y a los cambios de humedad y temperatura.

La siguiente etapa estuvo marcada por las lluvias. “Durante períodos de tormentas esporádicas se produjeron lluvias torrenciales que desencadenaron flujos de derrubios, los cuales arrastraron y enterraron definitivamente los restos”, apunta la paleontóloga.

Un proceso repetido en el tiempo

La investigación revela que todo este proceso, desde la sequía hasta las lluvias torrenciales, se repitió varias veces, puesto que el yacimiento de Somosaguas-Norte se originó tras sucesivos flujos de derrubios.

Todo el proceso, desde la sequía hasta las lluvias torrenciales, se repitió varias veces

Una vez enterrados, los restos se compactaron fruto del peso del sedimento. También es muy común la precipitación de óxidos de manganeso, que da un aspecto moteado a algunos huesos. Ya en épocas más recientes nació la cubierta vegetal, cuyas raíces afectaron a algunos de los restos.

Los científicos han comparado el análisis de estos fósiles con el de otros depósitos de flujo de derrubios y los resultados no han sido homogéneos. Según Domingo, esto podría deberse a las diferentes causas de la muerte de los animales y a la variabilidad en el tiempo que estuvieron expuestos los restos antes de ser incorporados en la corriente sedimentaria.

En esta heterogeneidad entre los yacimientos también podría influir la duración, la distancia recorrida por los flujos y sus características litológicas.

En el estudio también han participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad de California Santa Cruz (EEUU) y el Museo de Historia Natural de Berlín (Alemania).

Referencia bibliográfica:

M. Soledad Domingo, David Martín-Perea, Laura Domingo, Enrique Cantero, Juan L. Cantalapiedra, Blanca A. García Yelo, Ana Rosa Gómez Cano, Gema M. Alcalde, Omid Fesharaki y Manuel Hernández Fernández.“Taphonomy of mammalian fossil bones from the debris-flow deposits of Somosaguas-North (Middle Miocene, Madrid Basin, Spain)”, Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 21 de octubre de 2016. DOI: 10.1016/j.palaeo.2016.10.023.

Fuente: Universidad Complutense de Madrid
Derechos: Creative Commons

Solo para medios:

Si eres periodista y quieres el contacto con los investigadores, regístrate en SINC como periodista.

Artículos relacionados
Silvia Laplana y Albert Barniol, meteorólogos en RTVE
“Hay que asumir que tenemos que cambiar nuestro modo de vivir”

Siempre se cuelan en las casas a la hora de desayunar, comer o cenar para contar qué tiempo hará mañana y cuestiones relacionadas con la meteorología. Ahora, los presentadores y presentadoras de El Tiempo de RTVE, como Silvia Laplana y Albert Barniol, han escrito un libro para comprender qué está pasando, qué puede pasar y qué acciones podemos tomar para mitigar los cambios en el clima. 

La ola de calor en Norteamérica deja 100 fallecidos y 78 incendios forestales

Las temperaturas han llegado a superar los 45 grados Celsius en el noroeste de EE UU y oeste de Canadá. La Organización Meteorológica Mundial advierte que con la crisis climática, eventos excepcionales como estos se vuelven más comunes y prolongados, lo que supone una amenaza para la salud de las personas, la agricultura y el medio ambiente.