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La batalla contra el picudo rojo

El país se encuentra en un estado de infestación generalizada de picudo rojo, según los expertos. Decenas de miles de palmeras han sido taladas en los últimos años, otras tantas reciben tratamiento y se desconoce cuántas agonizan bajo el ataque de este insecto que trae de cabeza a administraciones públicas, particulares y profesionales de la jardinería. Mientras proliferan las campañas informativas y los planes de control de la plaga, las universidades valencianas aportan su grano de arena mediante el desarrollo de innovadores sistemas de detección precoz y eficaces tratamientos biológicos.

Lauren Wickman
21/9/2010 09:32 CEST

La plaga del picudo rojo devasta principalmente las palmeras datileras y canarias pero otras especies de palmáceas también son susceptibles a la plaga. Autora: Berenice Güerri Agulló.

El picudo se alimenta y vive durante la mayor parte de su ciclo vital dentro de la palmera y los primeros síntomas en forma de mordiscos en las palmas nuevas, aparecen meses después de iniciarse el ataque. Cuando la infestación está más extendida, los insectos destrozan el único punto por donde crece la palmera dejando solo hojas muertas. Para entonces, el interior del tronco es una red de galerías donde se desarrolla una serie de organismos que se aprovechan de las heridas de la palmera y el tronco se acaba pudriendo. La planta sigue siendo un foco de infestación para el entorno aun después de morir, por eso es tan importante detectar la plaga a tiempo e iniciar un tratamiento o, en casos perdidos, programar con la administración local competente la tala y retirada del ejemplar.

Se trata de una plaga de origen asiático y está en expansión en todo el mundo. Todo indica que llegó a España procedente de Egipto. La primera señal se documenta en 1995 en Andalucía, concretamente en Motril y Salobreña, y actualmente nos encontramos en la segunda infestación que ha afectado a toda la costa mediterránea, a las Islas Baleares y a las Canarias.

Hasta 2008, en la Comunitat Valenciana y Cataluña se talaron 25.000 palmeras. La rápida expansión de la plaga en la Comunitat se ve favorecida por diversos motivos como las características de la plaga, la falta de información, la configuración del terreno y el perfil de la población. El elevado porcentaje de residentes extranjeros, sumado a la proliferación de segundas residencias ocupadas únicamente durante algunos meses del año, dificulta la vigilancia municipal y la comunicación de las medidas preventivas y de control de la plaga a los propietarios.

A raíz de la Orden de 22 de diciembre de 2009 de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación (CAPA), las corporaciones locales adquieren un papel importante ya que se les asigna una serie de obligaciones y recomendaciones, como vigilar la presencia de la plaga en los ejemplares existentes en el municipio y adoptar un Plan de Vigilancia, Prevención y Control. La Conselleria, mientras tanto, envía material fitosanitario, folletos informativos y financia la retirada de ejemplares afectados, tanto públicos como privados. Sin embargo, se ha hecho patente que en esta lucha es necesaria la colaboración de todos los sectores sociales, de las administraciones públicas, y de los centros de investigación.

La Marina Alta es una de las comarcas afectadas y, como la unión hace la fuerza, los concejales de medio ambiente y parques y jardines han formado un grupo de trabajo para compartir información y emprender acciones conjuntas. Una de las iniciativas más recientes ha sido la celebración de una jornada técnica sobre métodos para la detección y el tratamiento del picudo. Organizada por el Ayuntamiento de Dénia y la Red de Universidades para el fomento de la I+D+i (RUVID), investigadores de las universidades valencianas presentaron sus últimos avances en estos ámbitos.

El primer paso: la detección precoz

En primer lugar se presentó un novedoso sistema de detección acústica de la actividad del picudo rojo desarrollado por el Instituto ITACA (Universidad Politécnica de Valencia), el grupo GATCOM (Universidad Miguel Hernández de Elche) y la spin-off Wireless Sensor Networks Valencia (WSNVAL). Contaron también con la colaboración del Grupo de Entomología Agroforestal del Instituto Agroforestal Mediterráneo.

Jose J. Herrero Belda, investigador del Instituto ITACA y administrador de la empresa WSNVAL, explicó que la investigación fue financiada por varias ayudas de la Generalitat en el marco de los Programas Gesta y que se basa en tres sistemas. El primero consiste en un equipo de monotorización continua que emplea una serie de sensores autónomos colocados en palmeras y que se comunican entre sí a través de una red inalámbrica. El segundo dispositivo es un aparato de inspección portátil de fácil manejo que diagnostica tras unos minutos de testeo la presencia o ausencia del picudo rojo en una palmera. Finalmente, los científicos han diseñado un tercer equipo orientado a la investigación, que captura los sonidos del insecto y los almacena para después facilitar su estudio.

Según Manuel Pérez Malumbres, catedrático de la UMH y miembro del grupo de investigación GATCOM, eligieron un sonido de referencia, en concreto, un crunch o crujido que se produce cuando una larva muerde la fibra de la palmera. “Los sistemas desarrollados capturan el sonido y lo digitalizan para poder analizarlo. El análisis se realiza en tiempo real, se discrimina el ruido de fondo, se filtran los mordiscos y el software lo compara a través de algoritmos matemáticos con el sonido de referencia. Finalmente el sistema indica si existe una alta coincidencia con el sonido que hemos caracterizado y, por tanto, si existe o no picudo en una determinada palmera”, indicó el catedrático.

De las pruebas de laboratorio los resultados son alentadores: se han obtenido resultados de detección del 90% sin falsos positivos. La evaluación hecha por técnicos de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación también fue exitosa. Según sus promotores, el siguiente paso es realizar más pruebas de campo y seguir con los estudios para determinar el comportamiento sonoro global del insecto: a qué hora se alimenta, con qué frecuencia e intensidad, además de caracterizar otros sonidos característicos en las distintas fases de crecimiento. Con todos esos datos, se podrán perfeccionar los prototipos y la empresa participante iniciará su comercialización.

El segundo paso: el tratamiento

En un principio se aplicaron medidas de control epidemiológico como la destrucción sistemática de ejemplares afectados para detener la expansión de los focos de la plaga. En la actualidad se utilizan dichas medidas y se ensayan nuevas para abordar un manejo eficaz de la plaga. Es el caso del novedoso método de control biológico desarrollado por Luis Vicente López-Llorca junto a Berenice Güerri Agulló, ambos investigadores del Laboratorio de Fitopatología de la Universidad de Alicante y socios de la empresa spin-off Glen Biotech SL.

Los científicos comenzaron hace cinco años a seleccionar un agente de control natural que fuera adecuado para detener el picudo, con la idea de aumentar una causa de mortalidad natural. Estudiaron individuos infectados de manera natural e iniciaron una serie de ensayos en el laboratorio para determinar las cepas de hongos más letales para el insecto. Después trabajaron para aumentar la eficacia del tratamiento de control biológico. Con la colaboración de la Empresa Viveros Huerto de Elche S.L. y el Dr. Pablo Barranco de la Universidad de Almería, las pruebas se trasladaron a invernaderos donde consiguieron en palmeras pequeñas una mortalidad del 90% del picudo en 14 días y del 100% en 30 días. Los experimentos se realizaron a lo largo del año durante 2 años consecutivos y, gracias a la financiación pública recibida del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Generalitat, los investigadores han diseñado un producto experimental que actualmente ensayan en el campo. Estos ensayos se realizan en cientos de palmeras de la Comunitat, incluyendo los términos municipales de Elx, Catral, Torrent y Benicàssim y, en la Región de Murcia, en Cartagena, gracias a la ayuda de su ayuntamiento. A través de la empresa Glen Biotech SL, esperan poder comercializar el producto en breve.

El profesor López-Llorca detalló el funcionamiento del producto: “Al aplicarlo a la copa de la palmera, millones de esporas del hongo se depositan en el picudo y germinan penetrando su dura cutícula y causándole finalmente la muerte. Las esporas mientras tanto se dispersan por el medio, ayudadas en parte por la movilidad del insecto. De ese modo, aunque el producto se aplica externamente, penetra en las galerías que forma el picudo al alimentarse afectando a adultos, larvas, pupas y huevos”.

En los ensayos de campo se han aplicado tres tratamientos trimestrales. Después del tratamiento se ha observado la recuperación de aquellas palmeras menos infestadas y la cicatrización de heridas. Pero quizás lo más relevante considerando la extensión de la plaga, es que se ha comprobado que picudos rojos infectados por el producto se desplazan a palmeras no tratadas y mueren en ellas, de modo que el propio insecto actúa como vector del agente de control. En último término, estos insectos han acabado propagando la infección a otros picudos presentes en la palmera no tratada.

“Nosotros creemos que como mínimo nuestro producto frenará la tasa epidémica de la plaga y, en el caso de aquellos ejemplares poco afectados, se logrará revertir el proceso y salvar la palmera”, explicó el profesor. El tratamiento no es dañino para las personas ni para el medio ambiente y es compatible con los insecticidas autorizados por la Conselleria. Además, es capaz de frenar el crecimiento de hongos patógenos de las palmáceas que, como el de la podredumbre rosa, también pueden causar su muerte. Debido a la alta persistencia del hongo en la palmera y su supervivencia sin la presencia del insecto se podría, por tanto, emplear como tratamiento preventivo.

Fuente: RUVID
Derechos: Creative Commons