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Después de que Andreas Lubitz estrellara el vuelo 9525 de Germanwings en mitad de los Alpes, en los medios se ha destacado que tomaba antidepresivos, un detalle que puede estigmatizar sin razón a miles de enfermos psiquiátricos: no se ha observado ningún vínculo entre su uso y la conducta agresiva. La controversia en torno a estos fármacos es permanente. El penúltimo ataque científico lo lanzó Peter Gøtzsche, reputado médico de la organización Cochrane, quien asegura que perjudican más que sanan. Pero las opiniones de otros expertos y los datos científicos cuestionan tan rotunda afirmación.
Investigadores estadounidenses han descubierto que el GPS de los teléfonos móviles puede utilizarse como un servicio de alerta temprana de terremotos de magnitud superior a siete en la escala Richter, ya que los datos cruzados de los smartphones y aparatos electrónicos viajan más rápido que las ondas sísmicas. El nuevo método, mucho más barato que los sistemas de detección tradicionales, permitiría agilizar las tareas de prevención en zonas desfavorecidas.
Las últimas excavaciones en la Cova de les Llenes en Lérida –que finalizan mañana– han permitido demostrar las visitas continuadas que realizaron diferentes grupos neandertales para cazar animales que vivían en los alrededores de la cueva, como ovejas salvajes y corzos. Pero la cavidad era una madriguera de carnívoros de los que destaca el oso de las cavernas que la utilizaba para hibernar.
Coral blanqueado en el fondo del oceáno. / Wikipedia
El Observatorio HAWC estudia los rayos gamma desde las faldas del volcán Sierra Negra de México. / J.A. Martínez Castro
Restauración histórica de cómo se imaginaron al 'Brontosaurus' a finales de 1800: acuático y con un gran y robusto cráneo. / Artista desconocido (sin derechos de autor)
Las nuevas técnicas basadas en la clonación de anticuerpos unicelulares revelan una generación de glicoproteínas más efectivas en la neutralización del VIH-1. / Fotolia
La estatua de Zeus ubicada en el templo de Olimpia, en la antigua Grecia, era una de las siete maravillas del mundo antiguo. A pesar de la oscuridad del santuario, la imagen contaba con cierta iluminación, que hacía visible su rostro (situado a unos doce metros de altura) al ojo humano. Un estudio dirigido por la Universidad Complutense de Madrid revela que esta luz era de origen natural y provenía del techo del templo, construido con dos tipos de mármol.
Ilustración de dos planetas (uno de ellos la Tierra) en una colisión que conduce a la formación de la Luna. / Hagai Perets