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La ciencia es una amante absorbente, pero de vez en cuando ilustres ingenieros, físicos y médicos consiguen triunfar en ámbitos como la música, la literatura o el cine. O al revés. Son representantes de la polimatía, o sabiduría sobre campos diversos.
El último caso célebre de polimatía es el de la actriz Natalie Portman, que mientras rodaba los capítulos II y III de Stars Wars estudió Psicología en Harvard y es autora de varios papers.
Los medios han vuelto a recordarlo porque acaba de presentar con Marvel una campaña para fomentar el gusto por la ciencia entre las adolescentes de EE UU. La iniciativa está inspirada en su última película, Thor: El mundo oscuro, en la que interpreta a una astrofísica.
En SINC hemos reunido a 15 personajes célebres que, como ella, pueden considerarse polímatas.
El mismo método que emplean los móviles para identificar melodías, basado en la altura de las notas, ha servido a investigadores estadounidenses para caracterizar las llamadas de veinte delfines.
Un equipo internacional de investigadores ha descrito el papel fundamental del gen SHANK3 en la función cerebral. Su sobreexpresión puede estar detrás del comportamiento maníaco en el trastorno bipolar y del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Consciente de que la ciencia y el arte han caminado de la mano durante siglos, un equipo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es el impulsor de una iniciativa que ofrece un recorrido virtual por 101 obras de museos y bibliotecas de Madrid.
Investigadores de la Universidad de Barcelona han descrito nuevos genes implicados en el autismo, un grupo de patologías multifactoriales que afectan a uno de cada 80 o 100 niños en edad escolar. Desde hace años existe una investigación internacional muy activa orientada a identificar genes candidatos que expliquen el origen y el desarrollo de la enfermedad.
La secuenciación del exoma de la leucemia aguda de células dendríticas revela que más de la mitad de los pacientes presentan alteraciones en genes ‘epigenómicos’, lo que podría cambiar las pautas de tratamiento hospitalarias.
Jornadas monótonas sin moverse de la cama, con los pies en alto, sin poder ir a la ducha ni al baño, con pruebas médicas constantes y una estricta dieta. Esta es la dura experiencia que ha superado un equipo de voluntarios de la Agencia Espacial Europea (ESA) durante tres semanas para estudiar lo que ocurrirá en los futuros vuelos espaciales.
Un voluntario se somete a un escáner para estudiar su pierna. / ESA