El dióxido de carbono del que tanto se habla por el cambio climático no es el único gas de efecto invernadero que afecta al clima. El metano (CH4) es, después del CO2, el más abundante de la Tierra; sin embargo, es casi 30 veces más potente que este a la hora de atrapar calor en la atmósfera en un periodo de 100 años. El aumento de sus concentraciones en los últimos años y el hallazgo de nuevas fuentes de metano en el océano Ártico vuelven a ponerlo en el punto de mira.
El oso polar (Ursus maritimus), uno de los mamíferos carnívoros más grandes de la Tierra, se enfrenta a una serie de peligros que le hacen vulnerable. Un equipo internacional ha establecido una guía para evaluar su estado de salud. Aunque su principal amenaza es el cambio climático, la polución por plásticos y los contaminantes ambientales de su hábitat están empezando a afectar a su sistema endocrino y a su reproducción.
Los artistas Pelopantón, un dúo formado por Luis Resines y Ana Bonilla, conocieron de cerca los problemas que afronta el Ártico gracias al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y decidieron poner su creatividad al servicio de la divulgación científica. Así surgió El oso de Troya, un cómic sobre el cambio climático que busca concienciar a los más jóvenes.
El equipo de científicos del proyecto europeo ACCESS ha presentado las recomendaciones que expondrá al Consejo del Ártico para determinar las actuaciones a llevar a cabo y que deben garantizar el desarrollo sostenible del océano Ártico en los próximos 25 años. Dichas propuestas tratan aspectos como la gobernanza, la extracción de recursos, la pesca y la acuicultura, la navegación y el transporte de mercancías, y tendrán repercusión internacional.
Según una investigación internacional con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el casquete de hielo en el Ártico no ocupó su extensión actual hasta hace unos 2,6 millones de años. El estudio, publicado en Nature Communications, apoya las actuales predicciones que apuntan a la desaparición del hielo en el océano Ártico a lo largo de este siglo.
Un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas demuestra que la radiación ultravioleta aumenta la capacidad de captura de CO2 del océano del Ártico al suprimir la actividad bacteriana. Según los resultados, que aparecen publicados en la revista Geophysical Research Letters, el 77% de las comunidades de plancton sufren, de media, un incremento del 38,5% en su producción neta cuando están expuestas a la radiación ultravioleta natural.
En el Polo Norte, el agujero de la capa de ozono no se ha igualado al del Sur, en parte debido al éxito de los esfuerzos internacionales para limitar los productos químicos que lo agotan. Así lo indica un estudio del MIT liderado por Susan Solomon, la química que demostró la relación entre los CFC y el agujero de ozono.
Los científicos del Instituto Polar Noruego colocarán a algunas osas collares localizadores por satélite para seguir sus movimientos en los próximos años. / Canon Sxalbard - WWF.
La duración de la temporada de fusión de hielo marino del Ártico crece cinco días por década, según la NASA y el NSIDC. Además, el inicio cada vez más temprano de este deshielo propicia que el océano absorba suficiente radiación solar adicional como para que en algunos lugares se derritan hasta 1,20 metros de espesor de la capa de hielo ártico.