El equipo dirigido por el arqueólogo José Manuel Galán ha descubierto la tumba intacta de un arquero de alto rango de 4.000 años de antigüedad. La caja de madera contiene el nombre del difunto, Iqer, que significa ‘el excelente’, en escritura jeroglífica. En el interior del ataúd han encontrado el cuerpo momificado del guerrero, debajo de dos grandes arcos y tres bastones largos. El hallazgo se enmarca en la séptima campaña del Proyecto Djehuty.
Un equipo de micólogos y dermatólogos ha “curado” a una docena de momias con velas impregnadas en Imalazil. El nuevo método, que se publica en el último número de la 'Revista Iberoamericana de Micología', podría utilizarse también para sanear archivos y bibliotecas.