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Un antifúngico en forma de vela permite frenar el habitual deterioro de las momias

Un equipo de micólogos y dermatólogos ha “curado” a una docena de momias con velas impregnadas en Imalazil. El nuevo método, que se publica en el último número de la 'Revista Iberoamericana de Micología', podría utilizarse también para sanear archivos y bibliotecas.

Por mucho tiempo que haya transcurrido desde su muerte, las momias no están a salvo de las infecciones. Hongos como Penicillium, Cladophialophora o Aspergillus invaden con frecuencia los cuerpos momificados causándoles un rápido desgaste. En el Museo de El Carmen, en Ciudad de México, un equipo de micólogos y dermatólogos ha encontrado el modo de combatir eficazmente este proceso de biodeterioro fúngico usando una sustancia llamada Imazalil. Los resultados aparecen en el último número de la Revista Iberoamericana de Micología, publicada por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

“Las momias tienen una gran importancia antropológica y museológica, pero cuando se conservan en condiciones deficientes de humedad, temperatura y luz suelen ser colonizadas por moho que las degrada considerablemente”, explicó Rubén López, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y responsable del estudio.

El primero en detectar este problema fue el doctor Ezze-din Taha, que en 1962 descubrió que los arqueólogos que habían encontrado la momia de Tutankamón en El Cairo padecían infecciones respiratorias graves causadas por el hongo Aspergillus, presente en los restos del joven faraón egipcio y auténtico responsable de la legendaria “maldición de Tutankamón”.

En el museo mexicano de El Carmen la infección no afecta a una única momia, sino a una docena de ellas pertenecientes a religiosos y benefactores que vivieron hace aproximadamente 300 años en el edificio, un antiguo convento. En total, el profesor López y su equipo han identificado 24 hongos diferentes que están degradando sus cuerpos y sus vestimentas. Estos microorganismos no sólo son peligrosos para las momias, sino también para quienes las contemplan, ya que muchos de ellos han demostrado ser habituales causantes de infecciones respiratorias y procesos alérgicos en humanos.

Para resolver la situación, Rubén López y su equipo decidieron poner a prueba un tratamiento antifúngico con Imazalil, una sustancia que previamente había sido utilizada para liberar de los hongos a los Guerreros de Terracota descubiertos en Xian (China). “Usamos velas que contienen Imazalil, que permanecen encendidas aproximadamente un minuto en el recinto donde se encuentran las momias”, explicó el profesor López.

Durante este tiempo las velas emiten un intenso humo que ocupa todos los rincones, y cerrando las puertas y ventanas, además de sellar los orificios, se logra mantener el efecto durante 24 horas. El resultado es que más del 92% de los hongos de las momias y los muros de la cripta desaparecen por completo. Y, lo que es más importante, sin efectos secundarios para ningún otro ser vivo.

“El Imazalil podría utilizarse también como medida de control de otros materiales históricos, por ejemplo en archivos y bibliotecas”, sugirió el investigador, que ya ha tratado a la momia Pepita, una niña de 3 años de edad y 2.300 años de antigüedad, y a 17 momias del pueblo mexicano de Caltimacán.

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R López-Martínez, F Hernández-Hernández, BE Millán-Chiu, P Manzano-Gayosso & LJ Méndez-Tovar. "Efectividad del imazalil en el control del deterioro por hongos de momias del museo de El Carmen, Ciudad de México", Revista Iberoamericana de Micología, 24: 283-288, 2007.

Fuente: Revicien
Derechos: Creative Commons
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