Joe Fernández ha sido una de las estrellas de la feria BioSpain, celebrada en Santiago de Compostela. Hijo de santanderino y gallega, este emprendedor lleva en EE UU casi toda su vida. Allí, en los 80, creó su primera empresa: Invitrogen, que creció al calor del proyecto Genoma con sus kits de clonaje. Luego fundó Active Motif, centrada en herramientas que permitan avanzar en el estudio del núcleo de las células en 3D, un ámbito que, en su opinión, va a hacer posible desarrollar fármacos cada vez más precisos. En sus ratos libres, invierte en nuevas firmas de biotecnología para ayudarlas a crecer.
Los mercaderes que recorrían en el siglo XV la Ruta de la Seda no podían imaginarse que con los insignificantes gusanos que producían sus telas se reconstruirían, seis siglos después, los huesos dañados de sus descendientes. Ese tesoro biológico es ahora la meta del nuevo centro de I+D del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA): explotar sus prodigiosas proteínas para la medicina regenerativa, la ingeniería de tejidos y la cosmética natural.
Larva de gusano de seda elaborando el capullo como paso previo al periodo de metamorfosis. / Salvador D. Aznar Cervantes
Gracias a la biotecnología, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han logrado aumentar la producción en especies leñosas, lo que tiene un gran interés para el mercado energético.
Con los últimos avances en biotecnología que permiten la edición de los genes, científicos de centros italianos plantean la posibilidad de que las frutas y otros cultivos puedan mejorarse solo con pequeños retoques genéticos. Según creen, podrían tener mayor aceptación en la sociedad que los transgénicos, especialmente en Europa.
La facturación del sector de la bioeconomía, que incluye las firmas usuarias de biotecnología y las que se dedican a ella, supuso en 2012 el 7,8% del PIB español, según el último informe de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), que se presenta hoy en Madrid. Pese a los datos positivos, la organización alerta de una ralentización en el crecimiento y una reducción en la inversión en I+D+i del sector en España.
Un proyecto de la biotecnológica castellonense Biótica ha sido certificado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) para la detección automatizada de la bacteria Escherichia coli. La técnica no requiere del crecimiento de la bacteria y supone un ahorro en material fungible, instrumental y tiempo de dedicación del analista.
La científica valenciana Selena Giménez-Ibáñez ha logrado una de las becas internacionales del programa Unesco-L’Oréal for Women in science, una distinción que solo tienen otras dos investigadoras españolas. Esta ingeniera agrónoma estudia los mecanismos que utilizan los microbios para infectar a las plantas. Gracias a la beca realizará una estancia de dos años en uno de los laboratorios más punteros en biotecnología de plantas del mundo, en la Universidad de Warwick (Reino Unido).
Un equipo de 18 científicos del Instituto Craig Venter, la Universidad de Virginia y el Instituto de Investigación Biomédica (IRB) han presentado el primer mapa de las interacciones clave entre las piezas moleculares de la bacteria Escherichia coli que permite entender cómo funciona su maquinaria vital más íntima.
La enóloga Mª Victoria Moreno, directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL, CSIC-UAM), considera que el vino, en su dimensión científica, sigue siendo un gran desconocido, por muy de moda que estén el turismo enológico, los vinos de autor y las bodegas construidas por arquitectos estrella. La experta ha escrito el libro ‘El vino’ (CSIC-La Catarata), en el que descubre un sinfín de curiosidades y toda la ciencia que hay detrás de esta bebida.