Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Física
Fotografía
Estructura de hormigón denominada “sarcófago”, diseñada para contener el material radiactivo del núcleo del reactor de Chernóbil. / Carl Montgomery.
Opinión
Chernóbil, treinta años después
26 abril 2016 8:00

El 26 de abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, cerca de Kiev (Ucrania). Veinticinco años después, el 11 de marzo de 2011 tuvo lugar la segunda catástrofe más importante de este tipo, esta vez en los reactores de Fukushima, en la costa noreste de Japón. En el fondo, lo que causó los dos accidentes fue lo mismo: las complicaciones derivadas de un corte de suministro eléctrico al reactor. Aunque las causas y la duración del corte fueron completamente distintas, al final, ambas condujeron a la fusión del núcleo del reactor.

30 años del accidente nuclear
Olor a guerra y miedo a lo invisible: las escalofriantes voces de Chernóbil

En 2015, la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Aleksiévich se convertía en la primera periodista ganadora del Premio Nobel de Literatura. Uno de sus libros más reconocidos es Voces de Chernóbil, que refleja los testimonios de decenas de afectados recogidos durante veinte años de trabajo. Este es un viaje por sus páginas cuando se cumplen tres décadas de la tragedia nuclear.

Ciencias de la Vida
Fotografía
La fauna salvaje resurge en las cercanías de ChernóbilValeriy Yurko

Jabalíes salvajes en una granja cerca de la Central Nuclear de Chernóbil. / Valeriy Yurko

Historia
Fotografía
Chenóbil echa el cierre Wearbeard

2000: cierra definitivamente la central nuclear de Chenóbil. / Wearbeard

Jordi Bruno (de pie a la izquierda) y Vladimir de Semir (sentado a la derecha) condujeron la sesión
"25 años de crisis nuclear: de Chernóbil a Fukushima"
Reflexionando ante el pánico nuclear

Cuando se ha cumplido un cuarto de siglo desde que el 26 de abril de 1986 el accidente en Chernóbil sembrase el miedo a nivel mundial, las llamas del pánico radioactivo se han reavivado con la planta japonesa. Pero, ¿está justificado el miedo a lo nuclear resurgido tras Fukushima? En la pasada sesión del Cajón de la Ciencia, celebrada el 26 de abril, bajo el título 25 años de crisis nuclear: de Chernóbil a Fukushima, se debatió sobre este tema que preocupa a la sociedad. La sesión, coorganizada por la Associació Catalana de Comunicació Científica y por el Observatori de la Comunicació Científica de la Universitat Pompeu Fabra (OCC-UPF), fue moderada por Vladimir de Semir, director del OCC-UPF.

Tecnología energética
Hoy se cumple un cuarto de siglo del accidente de Chernóbil
Fotografía
Hoy se cumple un cuarto de siglo del accidente de ChernóbilCurro Oñate

Hoy se cumple un cuarto de siglo del accidente de Chernóbil

El estudio se publica en ‘Oecologia’
La radiactividad de Chernóbil mermó la abundancia de las aves más anaranjadas
25 abril 2011 10:49

El 26 de abril de 1986 se produjo al noroeste de la ciudad ucraniana de Chernóbil el mayor accidente nuclear de la historia. A pesar de la extensión del desastre, 25 años después se desconoce aún su incidencia real. Un equipo de investigación internacional demuestra ahora por primera vez que las aves pueden ser más susceptibles a la radiactividad por la coloración de su plumaje.

Ciencias de la Vida
Fotografía
La radiactividad de Chernóbil mermó la abundancia de las aves más anaranjadasRafael Palomo Santana

Una de las aves incluidas en el estudio, la golondrina común (Hirundo rustica), con una coloración rojiza en su garganta