Un equipo internacional de astrónomos liderado desde la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Instituto de Astrofísica de Andalucía ha creado un modelo teórico que permite recrear, de manera amplia y detallada, la formación y evolución del universo. Se llama MultiDark-Galaxies, proporciona un banco de pruebas sin precedentes para las nuevas teorías sobre el cosmos y el acceso a sus bases de datos es libre.
Los viveros de estrellas parecen ser más grandes y masivos en las galaxias distantes que en las cercanas, pero esas diferencias no son tantas cuando una potente lente gravitacional aumenta los detalles. Así lo han comprobado investigadores europeos al estudiar una galaxia situada a 6.000 millones de años luz, cuya imagen aparece estirada en forma de serpiente por el efecto de una de estas gigantescas lentes.
El James Webb, que será el observatorio más grande jamás lanzado al espacio, despegará en 2019 para observar en el infrarrojo las primeras galaxias, el nacimiento de las estrellas y la formación de sistemas planetarios. Su gigantesco espejo bañado en oro se prepara para viajar por el tiempo del universo.
La colaboración científica internacional del Observatorio Pierre Auger, en Argentina, ha detectado que los rayos cósmicos de muy alta energía que llegan a la Tierra proceden de fuera de nuestra galaxia. El descubrimiento resuelve un misterio astronómico de hace más de medio siglo, pero no desvela las fuentes que originan estas energéticas partículas.
Aunque no lo parezca, Roland Lehoucq habla de ciencia a partir de la ficción de las películas de Star Wars. Este astrofísico francés utiliza la saga hollywoodense como pretexto para acercar la física actual al gran público. Lehoucq sabe de antemano qué es real y qué es fantasioso en las películas de La guerra de las galaxias, pero al argumentarlo presenta una ciencia más amable y atractiva, tanto como la ficción.
Una galaxia corriente de hace mucho tiempo
Un equipo de astrónomos ha podido observar directamente dos galaxias parecidas a lo que fue la Vía Láctea hace millones de años, cuando el universo tenía un 8% de su edad actual. El descubrimiento ha sido posible gracias a la luz de cuásares situados detrás y a la gran sensibilidad del telescopio ALMA, que ha permitido detectar los enormes halos de gas y polvo de estas jóvenes galaxias.
En las galaxias espirales que vemos en la actualidad domina la misteriosa materia oscura, que hace girar más rápido sus brazos externos, pero en las de hace 10.000 millones de años no ocurría así y era la materia ‘normal’ la predominante. Los astrónomos han obtenido este sorprendente resultado al observar galaxias muy antiguas y distantes, y sugieren que la materia oscura tuvo menos influencia en el universo temprano que en el actual.
Las galaxias primigenias datan de las 'edades oscuras', un periodo cosmológico con objetos difíciles de observar por la presencia del hidrógeno neutro, un gas que aumenta la opacidad del medio. Pero ahora se han encontrado galaxias análogas, de un tiempo algo posterior, aunque con las mismas características que las primigenias, lo que ha permitido estudiar el proceso en detalle.
La materia oscura podría ser menos grumosa de lo que indicaban hasta ahora los datos del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea, es decir, más uniforme de lo que se pensaba. Así lo reflejan los resultados del sondeo KiDS, donde se ha analizado a gran escala cómo la luz de unos quince millones de galaxias se ven afectadas por la influencia gravitacional de la materia.