La impresión 3D, las simulaciones por ordenador y conceptos innovadores son algunos de los factores que están ayudando a desarrollar los metamateriales, materiales con propiedades imposibles de encontrar en la naturaleza, pero todavía hay que perfeccionar las técnicas de producción. Esta es una de las conclusiones de la revisión que han llevado a cabo investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid y otros centros internacionales sobre los últimos avances en metamateriales mecánicos flexibles.
El químico jordano-estadounidense Omar Yaghi ha sido galardonado esta semana con el Premio FBBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ciencias Básicas por desarrollar materiales muy porosos capaces de retener CO2, obtener agua del seco vapor del aire desértico y almacenar hidrógeno en pequeños contenedores.
Científicos españoles han descubierto que, si se realiza una red periódica de agujeros en silicio dopado, es posible obtener la transferencia de calor radiativa más alta hasta la fecha. Estos resultados representan un avance hacia una gestión térmica mucho más eficiente en dispositivos.
Químicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han desarrollado un material que varía su conductividad eléctrica en presencia de compuestos orgánicos volátiles, además de cambiar su luminiscencia frente a la temperatura o la presión. El avance se puede aplicar en sensores de movimiento, ventanas inteligentes, pinturas termocrómicas y otros dispositivos.
Investigadores de China y la Universidad de Málaga han creado semiconductores que transportan cargas negativas de un modo muy eficiente. La base del nuevo material son los hidrocarburos aromáticos, en lugar del silicio tradicional.
Investigadores de la Universidad Politénica de Madrid están desarrollando un sistema de señalización basado en sensores piezoeléctricos, usados para medir presiones rápidamente cambiantes y fuentes de choque o vibración, para aumentar la visibilidad y seguridad en el transporte. Su aplicación en zonas de peligro mejorará la detección del riesgo y su control por parte del conductor.
La profesoraCinzia Casiraghi dirige un laboratorio especializado en materiales bidimensionales como el grafeno en la Universidad de Mánchester (Reino Unido), con los que fabrica fotodetectores y memorias lógicas mediante tintas de impresión. Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil para esta ingeniera italiana, según ha comentado a Sinc durante el encuentro Women in Graphene celebrado esta semana en Londres.
En la naturaleza se pueden encontrar moléculas trenzadas, como el ADN circular o diversas proteínas, pero a los científicos les cuesta mucho sintetizarlas en el laboratorio. Ahora, por primera vez, han conseguido crear una con tres hebras. La diminuta ‘nanotrenza’ tiene 192 átomos y ocho cruces, una estructura anudada que ayudará al desarrollo de materiales más resistentes.
Esta semana se ha presentado en Barcelona el proyecto europeo BrainCom, que con un presupuesto de 8,35 millones de euros aprovechará las propiedades únicas del grafeno y otros materiales orgánicos para desarrollar una tecnología radicalmente nueva de implantes corticales ultraflexibles. Sus resultados ofrecerán soluciones para rehabilitar pacientes con trastornos en el habla gracias a innovadoras interfaces cerebro-ordenador.