La tecnología, que utiliza microscopios ópticos 3D, se basa en la medición de patrones sutiles creados por la pincelada del artista, que son tan consistentes que actúan como una firma morfológica única. Por otro lado, no daña la obra de arte, porque la medición es óptica y no requiere contacto físico con la superficie.
El uso que hace el artista de la escala y el brillo capta con precisión la energía en cascada y la turbulencia. Así lo destaca un estudio de un equipo de físicos de Francia y China, que ha analizado los famosos cuadros de cielos del pintor holandés.
Una nueva ténica permite descubrir pinturas sobre las que posteriormente se realizaron nuevas pinturas. Un equipo de investigación internacional formado por miembros de la Universidad de Tecnología (TU) de Delft (Países Bajos) y la Universidad de Antwerp (Bélgica) ha aplicado por primera vez este método al cuadro titulado "Parche de hierba" de Vincent van Gogh. Debajo del cuadro está el retrato de una mujer.