Una submarina sondea el pecio Bou Ferrer, donde se observan alineados algunos lingotes. / De Juan-D. G. de Cultura de la Generalitat Valenciana
Lingote romano de plomo recuperado del pecio Bou Ferrer. / De Juan-D. G. de Cultura de la Generalitat Valenciana
Los lingotes de plomo recuperados de antiguos naufragios presentan unas características ideales para los experimentos de física de partículas. Científicos del detector de materia oscura CDMS en Minnesota (EE UU) y del observatorio de neutrinos CUORE en el Laboratorio Gran Sasso (Italia) los han comenzado a utilizar, pero los arqueólogos advierten sobre la destrucción y el comercio del patrimonio histórico que hay detrás. La revista Science se ha hecho eco de este dilema formulado por dos investigadores españoles.
Buzos junto a un lingote romano de plomo extraído del pecio Bou Ferrer. / Jose A. Moya - UA
El análisis del ADN de huesos prehistóricos ha permitido desentrañar los cambios genéticos que dieron origen a las poblaciones modernas de Europa. Dos estudios describen la complejidad de los patrones de migración y las relaciones humanas en el viejo continente desde el Neolítico a la Edad de Bronce, con el cambio de la caza y la recolección a la agricultura y la metalurgia.
Acaba de finalizar la primera campaña de excavaciones en este yacimiento vizcaíno, que dirige el investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana Joseba Rios Garaizar, cuyos resultados arrojarán luz sobre la evolución del hábitat al aire libre durante el Paleolítico en el Cantábrico.
La campaña de excavaciones dirigidas por Eudald Carbonell en Capellades (Barcelona) ha sacado a la luz láminas con filos cortantes que evidencian un cambio tecnológico importante en la especie neandertal.
Jesús Francisco Jordá es profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Un día visitó la reserva natural de Laguna Brava, en Argentina, y sintió el vértigo de contemplar la geología en estado puro.
Los paleontólogos necesitan saber con seguridad si por un yacimiento pasó una corriente de agua / Cindy Cornett.
El curso de un río puede mover los restos óseos de un yacimiento y, años más tarde, secarse, con los consiguientes interrogantes que se plantearán los arqueólogos después. Investigadores de la UNED y de la Universidad Complutense de Madrid han empleado métodos estadísticos para averiguar cuál es la mejor forma de saber si estos huesos han sufrido ‘una riada’.