Descubierto hace siete años en el yacimiento de las Hoyas (Cuenca), Concavenator corcovatus es un nuevo dinosaurio carnívoro que Francisco Ortega, Fernando Escaso y José Luis Sanz describen hoy en la revista Nature. Un esqueleto “exquisitamente preservado del Cretácico Inferior que representa un nuevo género y especie de carcarodontosáurido”. SINC habla con el primer autor e investigador de la UNED sobre el hallazgo de este terópodo de seis metros, uno de los más completos de Europa.
La revista Nature publica hoy la descripción de Concavenator corcovatus, un nuevo dinosaurio carnívoro (terópodo) del Cretácico Inferior (hace unos 125 millones de años) en el yacimiento de Las Hoyas, en Cuenca. Estudiado por investigadores de la UNED y de la UAM, el ejemplar es el esqueleto articulado de dinosaurio más completo de la Península Ibérica, y uno de los mejores conservados de Europa.
Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Bucarest y del Museo de Historia Natural de Norteamérica (AMNH) ha descubierto que un pariente cercano del Velociraptor cazaba a los diminutos habitantes de la Europa del Cretácico Superior. El dinosaurio Balaur bondoc, conocido como ‘dragón robusto’ usaba garras extensibles para atacar y desgarrar a sus presas.
Esta reconstrucción muestra el esqueleto de Balaur bondoc, una de las estructuras más completas.
Los cocodrilos del Cretácico (Pakasuchus kapilimai) tenían una dentadura similar a la de los mamíferos y una columna inusualmente flexible, y cazaban libélulas en una antigua planicie aluvial de Tanzania.
Un equipo internacional de 41 científicos, en el que participa la Universidad de Zaragoza (UNIZAR), confirma que la extinción masiva producida hace 65,5 millones de años, que acabó con la era de los dinosaurios, fue provocada por el impacto de un asteroide de 12 kilómetros de diámetro en la Península de Yucatán (México). El estudio aporta nuevas evidencias geológicas que fortalecen esta hipótesis.
Capa de lodo gris contaminada bajo la cual se observan numerosos ejemplares adultos de Tapinoma nigérrima y sus larvas en contacto directo con la capa contaminada.
Cuando se trata de reconstruir cómo era la Tierra hace millones de años, los restos fósiles de animales pueden orientar a los paleontólogos, pero en realidad cualquier huella o pista puede guiarlos. Rubén Ezquerra y Loïc Costeur han descubierto las únicas huellas de peces del Cretácico inferior (datadas de hace 120 millones de años) en ríos de La Rioja. Un hallazgo que revaloriza los yacimientos españoles, donde sólo dos grupos estudian huellas fósiles de vertebrados.
Un equipo liderado por la Universidad Complutense de Madrid y el CSIC ha utilizado novedosas técnicas de microscopía de alta resolución para indagar en el ‘corazón’ de fósiles microbianos con una precisión no alcanzada hasta la fecha. La investigación ha arrojado resultados sorprendentes