Hace 95 millones de años, una tortuga de río se adaptó a ambientes marinos y realizó una migración extraordinaria desde el antiguo continente de Gondwana, que agrupaba lo que hoy es África y Sudamérica, hasta Laurasia, la masa continental del norte de la que formaban parte Europa, Asia y Norteamérica. Sus restos, hallados en la localidad de Algora en Guadalajara y en Portugal, son prueba del primer evento de dispersión conocido de una tortuga desde Gondwana.
Las fuentes situadas junto al Museo del Prado están construidas con una roca sedimentaria repleta de conchas de gasterópodos de la época de los dinosaurios. Estos fósiles han permitido descubrir la procedencia de la piedra: unas canteras olvidadas de la localidad madrileña de Redueña, de donde también salió material de construcción para la fuente de Apolo y el Palacio de las Cortes.
El 88% de las especies de ranas modernas se originaron a partir de tres linajes que sobrevivieron a la extinción masiva de finales del Cretácico, cuando desaparecieron los dinosaurios. Así lo revela el mayor análisis genético realizado hasta la fecha a este grupo de anfibios.
En el Cretácico, hace unos 105 millones de años, no existían ni hormigas, ni abejas ni mariposas con espiritrompa, y la mayoría de ecosistemas terrestres estaban dominados por plantas sin flores (gimnospermas). Darwinylus marcosi es el nombre del escarabajo –inspirado en la pasión del naturalista inglés Charles Darwin por estos insecto– que representa la primera evidencia científica de un nuevo patrón de polinización en insectos en el Cretácico medio, según un artículo de la revista Current Biology que cuenta con participación española.
Las Hoyas tiene tras de sí una historia de película. En ese yacimiento conquense se halló el tiburón más pequeño del mundo, le dieron nombre a Pepito, el dinosaurio jorobado; se conservan desde larvas hasta peces de hace 125 millones de años y un sinfín de especies únicas que lo convierten en un laboratorio excepcional de la vida en la Tierra.
Hace unos 66 millones de años un dinosaurio se apoyó en el suelo y dejó marcadas las escamas de su piel en los lodos de la ribera de un río, ahora convertidos en roca sedimentaria en el yacimiento de Vallcebre en Barcelona. El hallazgo de esta impresión fósil, que data del Cretácico Superior, es único en Europa.
El nuevo pterosaurio era diminuto, tan alto como un gato moderno.
La Universidad de Zaragoza en colaboración con el Museo de Salas de los Infantes de Burgos ha descrito los restos de un nuevo y diminuto dinosaurio ornitópodo del Barremiense superior (125 millones de años) de Burgos. Además, han reconocido un nuevo grupo llamado Rhabdodontomorpha, de los cuales se conocían representantes en el Cretácico Superior, pero no en el Cretácico Inferior, intervalo temporal que se le consideraba como un linaje fantasma.
Están por todas partes y, sin embargo, los dinosaurios no nos dan miedo. Hace años que se sabe que no se extinguieron del todo, ya que las aves son un grupo de terópodos que sobrevivió a la crisis de hace 66 millones de años. La nueva producción de Pixar, que se estrena esta semana, imagina cómo habría sido el mundo si los dinosaurios –no aviarios– siguieran poblando la Tierra. Paleontólogos españoles reflexionan sobre esa hipótesis de ciencia ficción.
Reconstrucción del aspecto en vida de Lohuecosuchus megadontos. / Javi Godoy