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Caracoles del Cretácico se esconden en monumentos de Madrid

Las fuentes situadas junto al Museo del Prado están construidas con una roca sedimentaria repleta de conchas de gasterópodos de la época de los dinosaurios. Estos fósiles han permitido descubrir la procedencia de la piedra: unas canteras olvidadas de la localidad madrileña de Redueña, de donde también salió material de construcción para la fuente de Apolo y el Palacio de las Cortes.

En la piedra de la fuente de Apolo (en la imagen) y las cuatro fuentes situadas frente al Museo del Prado se observan fácilmente los fósiles de Trochactaeon lamarcki, una especie de gasterópodo que vivió hace unos 85 millones de años. / D.M. Freire-Lista /IGEO

Los turistas que se acerquen al Museo del Prado pueden aprovechar para ver fósiles de caracoles que convivieron con los dinosaurios hace millones de años. Están en la piedra de las cuatro pequeñas fuentes situadas junto a la pinacoteca, que fueron proyectadas por el arquitecto Ventura Rodriguez en el siglo XVIII.

Ahora investigadores del Instituto de Geociencias (IGEO, centro mixto CSIC-UCM) han localizado las antiguas canteras donde se extrajo la roca para esculpir estas fuentes y otros monumentos de Madrid. El estudio lo publican en la revista AIMS Geosciencies.

En la piedra de algunas fuentes de Madrid y del Palacio de las Cortes se han identificado fósiles de gasterópodos de hace unos 85 millones de años

“Estas canteras, perdidas hace más de un siglo, se encuentran en la localidad madrileña de Redueña”, según señala a Sinc uno de los autores, David M. Freire-Lista: “Aquí la dolomía (una roca sedimentaria parecida a la caliza) de una formación geológica llamada Castrojimeno presenta rasgos característicos, como un nivel con fósiles que no aparecen en otras zonas”.

En concreto, en la piedra de las fuentes se han identificado numerosos fósiles de gasterópodos (de hasta 2,5 cm de largo) de la especie Trochactaeon lamarcki, que vivió en el Cretácico superior hace aproximadamente 85 millones de años, lo que ha resultado clave para datar y localizar la procedencia de las rocas.

Después, mediante documentos históricos y observación directa, los investigadores han confirmado que son las mismas canteras que proporcionaron la piedra con la que se construyeron las jambas, dinteles y repisas del Palacio de las Cortes, donde se aloja el Congreso de los Diputados.

En el Palacio de las Cortes se pueden encontrar fósiles del Cretácico en jambas, dinteles y repisas. / L. J. Modino Martínez / D.M. Freire-Lista/IGEO

El mismo material se empleó también para levantar la fuente de Apolo, situada en el Paseo del Prado entre las más famosas de Neptuno y Cibeles, cuyo terrazo también fue de Redueña –según los planos originales de Ventura Rodríguez–, aunque con el tiempo fue sustituido por otro.

“La dolomía de Redueña con gasterópodos ha sido muy utilizada en monumentos del siglo XVIII debido a su color claro, a la facilidad de labra, y a la cercanía a Madrid”, apunta Freire-Lista, que añade: “Sus características petrográficas y petrofísicas, entre las que destacan una baja solubilidad y porosidad, le otorgan una calidad y durabilidad excelente para ser usada en lugares con presencia de agua, como estas fuentes”.

Fuente de Apolo (izquierda), una de las cuatro fuentes situadas entre el Museo del Prado y el Jardín Botánico (centro) y detalle al microscopio del gasterópodo Trochactaeon lamarcki (derecha). / D.M. Freire-Lista /IGEO

Aun así, los investigadores advierten de que el paso del tiempo afecta hasta a las piedras más resistentes, y consideran necesario llevar a cabo estudios petrofísicos, con técnicas no destructivas, para determinar el grado de deterioro de los monumentos y tomar medidas para su correcta conservación.

200 millones de años de historia geológica en las Trinitarias

En otro estudio, publicado en la revista Ge-conservación, los mismos autores han analizado el material con el que se levantó el Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, donde reposan los restos de Miguel de Cervantes, y también han encontrado dolomía cretácica (en este caso del tipo Tamajón-Redueña, sin gasterópodos) en los escudos y bajorrelieves de la fachada de la iglesia.

“Este convento está construido con las cuatro piedras de construcción tradicional más representativas de la capital: sílex, granito, dolomía cretácica y caliza miocena; y la presencia de las cuatro en su fachada, lo convierte en un escaparate de los últimos 200 millones de años de la historia geológica de la Comunidad de Madrid”, concluye el investigador.

Restos de las antiguas canteras de Redueña (derecha) y su localización en el mapa de la Comunidad de Madrid. Durante la Guerra Civil, una bomba destruyó una de las cuatro fuentes del Paseo del Prado (la más próxima al Jardín Botánico) y fue restaurada con caliza de Colmenar de Oreja, muy apreciada también para monumentos de Madrid, pero diferente a la dolomía de Redueña. / D.M. Freire-Lista /IGEO

Referencia bibliográfica:

David M. Freire-Lista, Rafael Fort. “Historical Quarries, Decay and Petrophysical Properties of Carbonate Stones Used in the Historical Center of Madrid (Spain)”. AIMS Geosciencies, junio 2017. DOI: 10.3934/geosci.2017.2.284.

David M. Freire-Lista, Rafael Fort. “Stone provenance and conservation of the Trinitarias Descalzas of San Ildefonso convent, Madrid (Spain)”. Ge-conservación, julio de 2017.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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