Las dolencias crónicas del hígado representan una importante carga de enfermedad y mortalidad prematura en Europa, especialmente en hombres y poblaciones socialmente desfavorecidas. Un nuevo análisis insta a incorporar estas afecciones en políticas nacionales y europeas más amplias relacionadas con la alimentación, el alcohol, la obesidad, la salud pública y las enfermedades no transmisibles.