Científicos de la Universidad de Stanford y de la Universidad de California en San Francisco (EE UU) han desarrollado una técnica para ‘desarmar’ al parásito de la malaria que consiste en hacerlo depender del suministro externo de una sustancia química vital. La cepa domesticada de Plasmodium, el parásito unicelular causante de la malaria, podría dejar de provocar la enfermedad.
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) indica cómo registrar el número de parásitos de la malaria que viven en el torrente sanguíneo del anfitrión durante una infección. El trabajo, publicado hoy en la revista Science, supone una nueva herramienta para investigar a los parásitos de la malaria, incluso en pruebas de vacunas y fármacos.
Una investigación internacional ha identificado tres clases de moléculas aromáticas que impedirían a los mosquitos detectar a las víctimas de sus picaduras, al bloquear sus receptores de CO2. El hallazgo podría servir para controlar la propagación de dolencias como la malaria, el dengue o la fiebre amarilla, transmitidas por estos insectos.
Una variante genética disminuye un 30% el riesgo de malaria.
Los casos de malaria pueden reducirse gracias a una predisposición genética al suicidio celular. Un nuevo estudio, publicado hoy en la revista PLoS Genetics, identifica una reducción de casi un 30% de desarrollar malaria severa, una enfermedad que causa la muerte en aproximadamente un millón de personas cada año, en las personas con esta variante.
El 90% de los fallecimientos por paludismo se registra en África.
En vísperas del Día Mundial de la Malaria, que se celebrará el próximo 25 de abril, diferentes equipos científicos han descubierto propiedades antimaláricas en un conjunto de fármacos que impiden el desarrollo de células cancerígenas. Los proyectos, financiados por la Unión Europea (UE), tratan de frenar el avance de la enfermedad, que en 2009 causó 800.000 muertes.
Medicar de manera preventiva a los niños africanos los podría proteger contra la malaria.