Hasta ahora se pensaba que solo los humanos y ciertos grandes simios tenían la habilidad cognitiva intrínseca de reconocerse en un espejo. Sin embargo, aunque otros monos, como los macacos, no se reconocen espontáneamente, un nuevo experimento demuestra que sí son capaces de aprender con entrenamiento, por lo que más especies de las que se pensaba podrían tener conciencia de sí mismas.
Los gruñidos, ladridos, llamadas de copulación e incluso las charlas de los babuinos comprenden al menos cinco sonidos parecidos a las vocales del habla humana. Así lo confirma una investigación que ha analizado más de 1.300 vocalizaciones de estos primates, así como la anatomía de su tracto vocal y la lengua. Los resultados indican que el lenguaje hablado pudo evolucionar desde el último ancestro común entre humanos y babuinos.
Un equipo científico suizo ha logrado que dos macacos recuperen el control de una pierna paralizada a los seis días de haber sufrido una lesión medular. Una parte de su dispositivo inalámbrico ha comenzado a probarse en un estudio de viabilidad en humanos con lesión parcial de la médula espinal.
Los hombres y mujeres de la Edad de Piedra golpeaban piedras para crear armas y herramientas con las que cortaban y raspaban gracias a las lascas que se desprendían del núcleo. Hasta ahora, se pensaba que éramos los únicos animales en hacerlo. Pero un equipo de científicos ha descubierto que unos monos capuchinos salvajes de Brasil también rompen rocas. En su caso, lo hacen para extraer minerales o líquenes de ellas.
La forma en la que cada uno ve el mundo y la realidad no siempre coincide; eso lo sabemos todos. Pero, al contrario de lo que se pensaba, no somos los únicos que nos damos cuenta de que alguien tiene una idea errónea. Un estudio demuestra por primera vez que chimpancés, bonobos y orangutanes son capaces de reconocer falsas creencias como lo hace un niño.
El potente rugido del mono aullador de América, que fascinó a Darwin, es su arma de seducción y de defensa: atrae a las hembras para el apareamiento y ahuyenta a sus rivales a kilómetros de distancia. Ahora, un nuevo estudio revela que los dueños de los aullidos más poderosos poseen gónadas de menor tamaño, y viceversa. No se puede tener todo en la vida, tampoco a la hora de competir sexualmente.
La principal conclusión es que la memoria a corto plazo no desaparece, sino que se mantiene pero pierde precisión con el tiempo. Los resultados del estudio son la base para intentar entender qué ocurre en enfermedades tan complejas como la esquizofrenia o la depresión.