Inteligencia artificial y robótica se dan la mano para ofrecer soluciones a la agricultura y la ganadería, con la promesa de hacer que las producciones sean más rentables y más sostenibles. Robots cosechadores, cámaras que monitorizan la salud de los pollos o la alimentación más apropiada para cada vaca o fumigadores autónomos que aplican herbicida de forma selectiva son algunos ejemplos. Nos lo cuentan cinco expertos en el sector.
Una nueva técnica de aprendizaje por imitación permite que un autómata desarrollado por la Universidad Carlos III de Madrid adquiera movimientos más precisos y adaptativos. El avance mejora su capacidad para realizar tareas domésticas de manera fluida y segura.
Tiene seis dedos, una palma de dieciséis centímetros de diámetro y un diseño de doble pulgar. Esta extremidad sintética supera las capacidades humanas al ser capaz de desacoplarse de su brazo artificial para moverse y coger múltiples elementos.
Chips y algoritmos bioinspirados replican comportamientos de insectos y otros animales para desarrollar robots más autónomos, eficientes y sostenibles. Investigadores y empresas exploran cómo la computación de arquitectura neuronal permite avances en percepción, navegación y control del movimiento.
Conducir por laderas nevadas, atravesar terrenos rocosos y arroyos, y superar un campo de cantos rodados. Estas son algunas de las capacidades de esta nueva máquina, llamada GOAT, que podría usarse en el futuro para el monitoreo ambiental, respuestas a desastres o exploración espacial.
El prototipo desarrollado por un equipo de la empresa de base tecnológica del CSIC Marsi Bionics, con la colaboración de hospitales españoles, podrá utilizarse tanto en casa como en la calle.
El pájaro robótico PigeonBot II, probado con éxito en un túnel de viento y de manera autónoma al aire libre, logra volar de manera similar a estas aves, sin aleta vertical. Sus aplicaciones abren el camino para diseñar aviones más eficientes en combustible.
Este dispositivo, desarrollado por científicos de la Universidad Politécnica de Madrid y equipado con tres sensores de identificación, se ha integrado en un perro robótico y podrá detectar y reconocer tres tipos diferentes de gases en tiempo real.
Un sistema robotizado químico dotado de inteligencia artificial ha encontrado, entre millones de composiciones posibles, un catalizador para producir oxígeno usando material procedente de Marte. El avance, que un equipo humano hubiera tardado 2.000 años en comprobar, se podría aplicar en los futuros viajes tripulados al planeta rojo.
Un equipo científico en el que participa el Instituto Geológico y Minero de España, del CSIC, ha diseñado un autómata que reproduce la evolución motora de los parientes lejanos de las estrellas y erizos de mar, desaparecidos durante el Paleozoico inferior.