El análisis de restos arqueológicos con técnicas avanzadas ha permitido identificar nuevas pistas sobre una práctica que hasta ahora seguía rodeada de incógnitas en la civilización egipcia.
Los rituales funerarios en la antigua ciudad de Chichén Itzá eran principalmente con niños varones de comunidades cercanas. Así lo revela el estudio genético de 64 individuos ejecutados durante un período de 500 años.