Un estudio, liderado por ISGlobal Blarcelona, ha revisado al alza las estimaciones hechas hasta ahora sobre los fallecimientos asociados a temperaturas récord que soportó el continente europeo en los meses estivales del año pasado.
La tecnología utiliza los datos de muertes diarias de la población y la información de la Agencia Estatal de Meteorología para calcular los fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas en los meses de verano. El equipo investigador trabaja para ampliar la recogida de datos entre mayo y octubre de 2024 e incorporar estimaciones a nivel provincial.
Un estudio con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC señala que España es uno de los países más afectados por el cambio climático y que el año pasado fue también el año más seco en el noreste del país.
El pasado agosto fue el más cálido desde que existen ediciones y el segundo más caluroso entre todos los meses, después del último julio, que rompió todos los récords, según ha informado la Organización Meteorológica Mundial.
El fuego comenzó el martes 15 en los montes de Arafo, en el sur de Tenerife, y se ha extendido a los municipios de Candelaria, El Rosario, La Victoria, Santa Úrsula y La Orotava. El gobierno canario advierte que la calidad del aire es desfavorable en cuatro de estos municipios.
El proyecto europeo FirEUrisk, en el que participa el CSIC, destaca la importancia de educar a la población en prevención y toma de decisiones para salvar vidas cuando las llamas se acercan. Las herramientas desarrolladas integran los factores de riesgo y la supresión del fuego, tomando en consideración las condiciones climáticas, pero también a las personas, infraestructuras e impactos socioeconómicos.
Las altas temperaturas y la ausencia de agua provocan una vegetación más seca y una disminución del alimento para estos animales. Las actuales condiciones climáticas reducen la reproducción y supervivencia de la especie, que se aleja del interior de las zonas urbanas.
En lo que va de año, el fuego ha arrasado miles de hectáreas en el sur de Europa y el norte de África. En España, aunque la extensión de áreas quemadas no parece ir en aumento, los expertos observan menos focos, pero más grandes e intensos, lo cual los hace más peligrosos para la vida y el entorno. Señalan que con las actuales previsiones climáticas, el período de riesgo será cada vez mayor.
Un estudio del CSIC sobre datos recopilados en Barcelona relaciona la acumulación de agua estancada en el sistema de saneamiento y en fuentes con un mayor número de estos insectos en áreas urbanas.
Un análisis epidemiológico liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona estima que murieron un 63 % más de mujeres que hombres por causas atribuibles a las altas temperaturas, con mayor incidencia en los países del Mediterráneo. La serie intensa de olas de calor arrojó valores que estuvieron por encima de la media durante todas las semanas del periodo estival, según el artículo publicado en Nature Medicine.