El análisis de ADN de restos hallados en el sur de Siberia ha permitido identificar un linaje desconocido hasta ahora, que habitó la región durante la última glaciación y cuyos orígenes se remontan a unos 400 000 años.
Estos mamíferos, protagonistas del #Cienciaalobestia, pueden habitar en altitudes de entre 3.000 y 6.000 metros en entornos con poco oxígeno gracias a su genética. Si se viviera en estas condiciones durante mucho tiempo, otros animales –al igual que los humanos– podrían experimentar problemas pulmonares y cardíacos graves.